
Escalas de la Font del Mont: itinerario botánico y cultural
Explorar El Jardín
Maria Josep Tort
El Parque Natural de Collserola reúne un mosaico de paisajes, hábitats y rincones sorprendentes. Constituye el gran pulmón del Pla de Barcelona y su Área Metropolitana, con 9 términos municipales. Un territorio vital de 8.000 hectáreas de superficie, que mitiga el calentamiento global, mantiene los niveles óptimos de oxígeno en la atmósfera y sustenta la vida en todas sus expresiones. Contiene una biodiversidad extraordinaria con más de 10 millones de árboles, 1.000 especies de plantas y unas 200 especies de vertebrados. Produce 60.000 toneladas de oxígeno y absorbe 80.000 toneladas de dióxido de Carbono (CO2) al año.
La vertiente marítima del Parque de Collserola
La vertiente soleada de la sierra de Collserola está orientado hacia Barcelona y el mar Mediterráneo y tiene una altitud máxima en la cima del Tibidabo de 516 metros sobre el nivel del mar. El clima seco, los incendios y la gran presión urbana han hecho un paisaje con menos vegetación boscosa que en la umbría. Una transición del bosque a prados y comunidades arbustivas.

La pendiente de esta vertiente, en algunos lugares bastante empinada, ha propiciado en el transcurso del tiempo la construcción de tramos de escaleras para acceder a los diferentes barrios de montaña.
Itinerario por las escaleras de la Font del Mont
Salimos de la estación de Pie de Funicular y subimos por la calle del Bosque hasta llegar a la calle Gratallops, donde se inician una serie de rampas escalonadas, en medio del asilvestrado torrente de la Font del Mont que culmina en la plaza del mismo nombre en la confluencia con la carretera de las Aigües.
Una bonita fuente, que da nombre a la plaza ya las escaleras, se esconde bajo un arco revestido de pizarra, con un banco de piedra lateral y un ajardinamiento que, añaden un rincón extraordinario.
En este tramo divisamos pinos piñoneros centenarios (algunos caídos), que despegan en medio de una densa y ufana vegetación herbácea constituida mayormente por el género Acanthus (Acanto), cuyas hojas decoraron capiteles y columnas en la arquitectura clásica griega y romana.
En esta intersección seguimos subiendo por la calle Torrent de la Font del Mont hasta llegar al número 11, donde suben a mano izquierda el conjunto de escaleras rectilíneas, las más largas de la ciudad y cercaníasque llegan a la carretera de Vallvidrera en el Tibidabo. Con un total de 438 escalones separados por 27 rellanos, alcanzamos un desnivel de casi 90 metros de altura.
Las escaleras de la Font del Mont se construyeron en principios del siglo XX, cuando el municipio de Vallvidrera inició la urbanización como lugar de veraneo de la burguesía barcelonesa. Las escaleras fueron escenario de numerosas historias y leyendas y durante la Guerra Civil se utilizaron para huir de los bombardeos y buscar refugio en la montaña. Innumerables historias humanas pasaron en ese lugar.
Barrio, botánica y panorámica
A ambos lados de las escaleras de la Font del Mont se alinean un conjunto de fincas privadas, chalés y antiguas casas con sus jardines particulares que constituyen una parte del barrio de montaña de la Font del Mont, un espacio bastante aislado con servicios limitados, pero con un tejido asociativo bastante vivo. La asociación de vecinos del barrio de la Font del Mont es la más antigua de Barcelona, se fundó en 1926.
La vegetación, escaleras arriba, comprende los ajardinamientos privados donde dominan frutales, cipreses, adelfas, pitósporos, mimosas y algunos pinos piñoneros remarcables, y, en las parcelas sin construir, asilvestradas, proliferan los matorrales secos y otras especies típicamente mediterráneas adaptadas a la sequía estival ya los incendios forestales, como los incendios forestales, como los incendios forestales, pitósporos y algunos carrizales, entre otros.

A medida que subimos por los 438 escalones, se despliega lentamente detrás de nosotros, un horizonte marítimo cautivador, con la metrópoli barcelonesa a nuestros pies, el cielo azul y el mar Mediterráneo resplandeciente como mil espejos en movimiento. ¡Una preciosa escalada!!
Y, de vuelta, puede bajar por la calle de las Alberes hasta la plaza de Pep Ventura, donde puede coger el funicular de bajada o seguir hasta la plaza de Vallvidrera, hacer un vermut refrescante y bajar a pie por el atajo de Vallvidrera hasta la estación del Pie de Funicular (FGC).