Solo el 3% de los edificios en España son plenamente accesibles: una barrera diaria para millones de personas


Solo el 3% de los edificios en España son plenamente accesibles: una barrera diaria para millones de personas

Según el I Barómetro de la Accesibilidad de la Fundación Mutua de Propietarios, sólo el 3% de los cerca de 9,8 millones de edificios residenciales del país cumplen

La accesibilidad sigue siendo una asignatura pendiente tanto para las personas con movilidad reducida como para las personas con discapacidad visual, que a menudo se encuentran con obstáculos que limitan su autonomía y participación social.

En España más de 2,4 millones de personas conviven con algún tipo de movilidad reducida. Para muchas de ellas, una acción tan cotidiana como salir de casa sigue representando un reto diario. Según el I Barómetro de la Accesibilidad de la Fundación Mutua de Propietarios, sólo el 3% de los cerca de 9,8 millones de edificios residenciales del país ofrecen un recorrido completamente accesible desde la calle a la puerta de la vivienda para una persona usuaria de silla de ruedas.

El estudio, presentado con motivo del Día Europeo de la Vida Independiente, pone cifras a una realidad que afecta a millones de personas y que resulta aún más preocupante en un contexto de envejecimiento progresivo de la población.

Según los datos recogidos, en dos de cada tres casos las barreras aparecen ya en la entrada del edificio. Con frecuencia, un simple escalón es suficiente para impedir o dificultar el acceso. A esto se añaden puertas pesadas, sistemas de apertura poco accesibles o ascensores que, a pesar de existir, presentan importantes dificultades de uso. De hecho, siete de cada diez ascensores analizados muestran algún tipo de barrera como botones situados a una altura inadecuada, espacios reducidos o puertas difíciles de abrir.

Pero la accesibilidad no es sólo cuestión relacionada con la movilidad. Las personas con discapacidad visual también se encuentran a diario con numerosos obstáculos en los edificios residenciales: falta de señalización táctil, ausencia de relieves o braille en los ascensores, iluminación insuficiente, contrastes inadecuados o elementos arquitectónicos difíciles de detectar.

Estas barreras pueden limitar la autonomía personal, aumentar el riesgo de accidentes y dificultar el acceso a los servicios básicos ya la plena participación en la vida comunitaria. Cuando un entorno no es accesible, muchas personas se ven obligadas a depender de terceros para realizar actividades tan sencillas como entrar o salir de su casa.

Desde las entidades que trabajan en el ámbito de la discapacidad se recuerda que la accesibilidad universal es un derecho y condición imprescindible para garantizar la igualdad de oportunidades. Adaptar los edificios y los espacios comunes no sólo beneficia a las personas con discapacidad, sino también a las personas mayores, a las familias con niños oa cualquier ciudadano que pueda experimentar una limitación temporal o permanente.

La Fundación Mutua de Propietarios insiste en que la accesibilidad no debe entenderse como un gasto, sino como una inversión social que contribuye a mejorar la calidad de vida, favorecer la vida independiente y construir entornos más inclusivos para todos.

Los datos del barómetro evidencian que todavía queda mucho camino por recorrer. Visibilizar esta realidad es un primer paso para impulsar los cambios necesarios y avanzar hacia una sociedad en la que nadie vea limitada su autonomía por barreras que podrían evitarse.



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