
Samuel Alcalde: “Las Juventudes Socialistas de Sarrià

Política
John McAulay
Samuel Alcalde (Barcelona, 2005) es el nuevo primer secretario de las Juventudes Socialistas de Sarrià – Sant Gervasi. Estudiante de Ciencias Políticas y Derecho en la Universidad Pompeu Fabra, creció entre el Eixample y Sarrià y asegura que su interés por la política empezó en casa. Las conversaciones familiares y algunos momentos clave de la política española, como la moción de censura a Mariano Rajoy o la primera victoria electoral de Pedro Sánchez, le despertaron la inquietud por implicarse más allá de la opinión.
Entró a militar en las Juventudes Socialistas a finales del 2021, con sólo dieciséis años. Aunque dudaba entre incorporarse a la agrupación del Eixample oa la de Sarrià – Sant Gervasi, optó por esta última porque era la que tenía menos militancia. “Me parecía que era donde podía ser más útil“, explica. Se define como socialdemócrata progresista y defiende una izquierda pragmática, alejada de los bloques identitarios que, según dice, marcaron los años del proceso independentista. Para él, la política debe servir para dar respuesta a los problemas materiales de la ciudadanía.
Pese a ese perfil pragmático, Alcalde no rehuye los retos difíciles. Después de casi cuatro años como secretario de organización de la agrupación, este verano ha asumido su primera secretaría con la voluntad de reactivar una organización que durante años ha tenido muy poca actividad en el distrito. Precisamente, Sarrià – Sant Gervasi es uno de los distritos menos favorables al socialismo barcelonés —de hecho, en las últimas elecciones municipales el PSC fue la tercera fuerza con menos del 12% de los votos—.
Ahora bien, la llegada reciente de nuevos militantes le hace afrontar esta etapa con optimismo. Su objetivo es consolidar un núcleo estable de jóvenes, aumentar la presencia de las JSC en Sarrià – Sant Gervasi y establecer una relación permanente con las entidades juveniles para que sus demandas lleguen a los órganos del partido y, eventualmente, a las instituciones.
¿En qué situación se encuentran actualmente las Juventudes Socialistas de Sarrià – Sant Gervasi?
Venimos de unos años con poca actividad, pero justo ahora se ha abierto una ventana de oportunidad. En los últimos meses han entrado tres o cuatro personas nuevas con muchas ganas de implicarse y esto nos permite plantearnos reactivar la organización. Hasta hace poco éramos prácticamente dos personas activas; ahora podemos empezar a construir un proyecto con continuidad.
¿Cuáles son los objetivos de la nueva etapa?
Lo primero es consolidar una militancia activa en Sarrià – Sant Gervasi. No se trata tanto de tener muchos afiliados como de tener un grupo pequeño de personas comprometidas que organicen actividades de forma regular. A partir de ahí, queremos establecer relaciones con las entidades juveniles, culturales, deportivas y sociales del distrito. El objetivo es escuchar sus inquietudes y trasladarlas al partido para que se conviertan en propuestas políticas útiles.
Desea ser un puente entre los jóvenes y las instituciones.
Exactamente. Muchos jóvenes perciben gran distancia entre la política institucional y la realidad del distrito. Nosotros queremos reducir esa distancia. Si una entidad juvenil tiene una demanda, queremos que sepa que hay alguien que le escuchará y que la hará llegar a los espacios donde se toman decisiones. Después podrá o no votar el PSC, pero ya habremos cumplido la función de las juventudes.
Entre los jóvenes existe una gran desafección política. ¿Cómo le afecta?
Se nota mucho. Más que desafección, muchas veces es indiferencia. Hay una sensación de que el futuro será peor y eso hace que mucha gente piense en sí misma y priorice llegar a fin de mes antes que implicarse políticamente. Sin embargo, creo que todavía hay jóvenes que quieren participar si ven que la política sirve para cambiar cosas concretas. Nuestro reto es demostrar esa utilidad.
¿Tiene otros retos de militancia?
Hay otra cuestión que no conseguimos resolver, tanto en Sarrià – Sant Gervasi como en el conjunto de Barcelona: la presencia femenina. A nivel municipal, las Juventudes Socialistas siguen teniendo mucha más presencia masculina que femenina y esto no representa a la sociedad que queremos construir. Evidentemente, nos gustaría llegar a una situación de mayor equilibrio, y que chicas que decidan implicarse en política desde jóvenes.
¿Cómo valoras la gestión del Ayuntamiento de Barcelona?
Creo que se está haciendo muy bien. Se están abordando los dos grandes problemas que preocupan a la ciudadanía: la seguridad y la vivienda. Siempre se puede ir más allá, pero creo que las políticas que se están impulsando van en buena dirección. Los resultados no son inmediatos porque gestionar una ciudad como Barcelona es muy compleja, pero la línea de trabajo es positiva.
¿El hecho de que el PSC gobierne tanto en el Ayuntamiento como en la Generalitat le facilita el trabajo?
Es un arma de doble hilo. Por un lado, tenemos más posibilidades de hacer llegar las propuestas del distrito a los espacios donde se toman decisiones y esto es una ventaja. Pero, por otro, ser el partido que gobierna también genera mayor distancia con algunos jóvenes, que a menudo ven la política institucional con desconfianza. Precisamente por eso queremos demostrar que las juventudes pueden ser útiles.
¿Los escándalos que afectan al PSOE pueden perjudicar a las Juventudes Socialistas y al PSC?
Es evidente que nos afectan porque mucha gente identifica al PSC con el PSOE, aunque no somos el mismo partido. La corrupción debe combatirse con toda contundencia y cualquier persona que se aproveche de las siglas de un partido para enriquecerse debe quedar fuera. También es necesario reforzar los mecanismos de control para que estos casos no se repitan. Espero que la ciudadanía sea capaz de diferenciar la política municipal y catalana de lo que ocurre a nivel estatal, pero es innegable que estos escándalos alimentan la desconfianza hacia la política y eso acaba perjudicando a todo el mundo.