
Los restaurantes de Collserola batallan por continuar abiertos a pesar de las complicaciones a raíz de las restricciones por la peste porcina
Cultura
Ana Rubió Jiménez
“El parque de Collserola no está todo cerrado: están restringidos los bosques y caminos, pero no las carreteras ni los accesos urbanizados. Los restaurantes todavía estamos ahí y, a diferencia de lo que mucha gente piensa, se puede acceder con normalidad”. Este es el mensaje clave que los restauradores de la montaña de Collserola quieren hacer llegar a la ciudadanía. Para ellos, su día a día coexiste con las medidas de prevención y control de la peste porcina africana impulsadas por la Generalitat, y lamentan que, desde los medios de comunicación, se dé una idea equivocada del cierre total de la montaña. Así lo ha explicado en El Jardí la Thais, responsable del restaurante El Racó de Collserola, subrayando que “hay una manera de llegar a todos los establecimientos sin incumplir las normas de seguridad”.
Desde la parada de los ferrocarriles de Baixador de Vallvidrera, la carretera de la Iglesia te lleva directa a El Racó. En el Restaurante La Horquilla de Collserolase llega por la calle Mayor del Rectoret. En la Masía Can Calopa de Arriba hay espacio para aparcar bicicletas y vehículos privados. El establecimiento familiar Can Trampa está en la plaza de Vallvidrera, y el restaurante El Nuevo Can Martí se encuentra en el barrio urbanizado de la Font del Mont. Éstos son algunos de los negocios de proximidad de la montaña; unos establecimientos que, a causa de las restricciones, han visto su actividad notablemente afectada.

Sobrevivir con el parque cerrado
Cuando el diciembre de 2025 se detectó el primer caso de peste porcina africana en Collserola, la reacción supuso un primer cierre de los bosques y caminos: una medida necesaria y contundente para gestionar la crisis desde el ámbito sanitario, pero con daños colaterales para los comercios y restauradores de la zona. Desde ese momento, se prohibió el acceso al medio natural para andar, correr, montar en bicicleta, pasear animales domésticos… Thais lamenta que, ya entonces, desapareció un 50% de la clientela, una cifra que, después de un breve repunte entre enero y marzo con la reducción de las medidas, sigue creciendo.

Ahora, a las puertas del verano, y después de que el teniente de alcaldía de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, confirmara que el parque permanecerá cerrado durante la época estivalla restauración vive en una cuerda floja. Yolanda, directora del Olivo – Masía Can Calopa de Dalt, lamenta que no hay suficiente información para anticiparse: “Confiamos en la gestión que se está haciendo, pero no sabemos cuánto tiempo estaremos en esta situación, si se trata de unos pocos meses o de un año más”. En este contexto, algunos restauradores como Silvia, de Can Trampa, han decidido visibilizar la problemática en las redes sociales y apelar al apoyo mutuo ya la solidaridad. “Desde que hice el vídeo explicando la situación, he notado un incremento de trabajo. Ahora tengo nuevos clientes que no me conocían o no sabían por lo que estaba pasando”, celebra la propietaria. De momento, Silvia no ha tenido que hacer ningún despido y espera salir adelante: “La verdad es que voy al día, miro delgado con los gastos y me encomiendo a lo que tenga que ser”.
“A pesar de las dificultades derivadas del cierre del parque de Collserola, los negocios de restauración buscan nuevas fórmulas para mantenerse activos este verano”
En el restaurante de la Thais, el descenso de clientes tiene un precio más alto y pronostican un verano difícil: “Hemos tenido que realizar algunos despidos y hay familias que se han quedado sin trabajo”. En L’Olivera de Can Calopa, Yolanda confiesa que tampoco están “para tirar cohetes”. En el parque faltan los grupos de ciclistas y de jubilados que se detenían a desayunar todos los días, pero también las familias y los grupos escolares. Esta ausencia impacta directamente en el día a día de Can Calopa, donde las visitas a la masía y las actividades de divulgación medioambiental se han visto casi paralizadas, provocando un fuerte bajón en la facturación.
Marc, propietario del restaurante Nou Sant Martí, señala que las pérdidas no son sólo económicas sino que, además, se trata de “un grave perjuicio de salud, tratándose de los pocos espacios verdes donde todavía podemos encontrar un ambiente moderado de contaminación ambiental y acústica”.
El pleno del distrito aprueba por unanimidad explorar un plan de ayudas
El miércoles 20 de mayo, Junts presentó al Consejo Plenario del distrito una proposición para evaluar la situación e impulsar un plan de contingencia con ayudas, una propuesta que se aprobó por unanimidad. El conseller de Junts que presentó la iniciativa, Álvaro Clapés-Saganyoles, calificó de “contradicción evidente” la gestión de la Generalitat ante esta crisis, que ha destinado más de 4,5 millones de euros a medidas de control de la peste porcina: cazadores, bioseguridad, recursos sanitarios… y ha dejado los negocios afectados en un “sil”. Como recordó Clapés-Saganyoles, cuando una decisión pública genera un perjuicio económico sobre un colectivo concreto, la Administración tiene la responsabilidad y el deber público de compensarlo.
“Los restauradores piden a la ciudadanía que no renuncie a visitar Collserola: a pesar de las restricciones en el parque, los establecimientos siguen abiertos y accesibles”
Sin embargo, como apunta Thais, “esto debería haberse abordado en el momento en que se inició el cierre del parque, no ahora”, lo que ha generado un cierto malestar y escepticismo entre los restauradores. Silvia cuestiona la efectividad de las ayudas económicas y las compara con las de Covid-19: “La verdad es que me lo pensaré mucho, porque durante Covid nos dieron una ayuda, pero después nos la reclamaron y nos hicieron pagar el doble. Por eso, este tipo de ayudas trampa no las querré”.
En representación del gobierno del PSC, Blas Navalón recogió la proposición y se comprometió a trasladarla a la Generalitat -que también está liderada por el partido socialista-. Paralelamente, Navalón planteó la posibilidad de “activar algún tipo de ayuda, como bonificaciones del IBI o descuentos especiales” por apoyar a los negocios de proximidad.

Mientras, Thais, Silvia, Yolanda y Marc coinciden en que, a pesar de las dificultades actuales, la restauración de Collserola sigue siendo una muy buena opción para una comida de fin de semana, un desayuno de tenedor o un menú de mediodía. “Nuestros espacios son completamente seguros, tanto para quien nos visita, como para evitar la propagación del brote”, recuerda Yolanda. Y, para hacer más amables los días, Marc explica que a partir del mes de junio, los sábados y domingos en el Nou Can Martí, habrá música en directo. “Esperamos que nos ayude a todos a dar impulso en verano”, concluye.