
La Derecha del Eixample muestra la singularidad de su comercio en Europa
Los representantes del comercio europeo, frente al Espacio Línea. Foto: Joanna Chichelnitzky
En el barrio de la Derecha del Eixample conviven comercios centenarios y otros recientemente abiertos. Esa riqueza comercial es la que ayer quisieron mostrar desde la Fundació Barcelona Comerç y el eje comercial Coresamplejunto con elEspacio Líneaa los miembros de Independent Retail of Europe, una asociación que actúa como paraguas para tiendas pequeñas y medianas de toda Europa. Para ello, ambas entidades organizaron una ruta que repasaba la historia de diferentes comercios del barrio.
Con el Espai Línia como punto de partida, el grupo salió de la calle Girona para detenerse a la altura del número 69, a las puertas del Café del Centre. El guía, Albert Sagrera, de Coreixample, explicó que este emblemático restaurante, conocido por sus platillos y guisos, abrió hace 153 años y funcionaba entonces como un casino clandestino. De hecho, al entrar, el responsable del Café del Centro, Quim Mora, señaló orgulloso una mesa en forma octogonal donde históricamente se sentaban los hombres a jugar a cartas. Justo sobre la mesa cuelga un reloj y un cartel con una fecha señalada (martes 7 de enero de 1873). Mora resolvió las preguntas de los asistentes al explicar que representa el momento exacto de la inauguración del local.
La ruta comercial por la Derecha del Eixample comenzó desde el Espai Línia. Foto: Joanna Chichelnitzky
Desde ese 7 de enero, el Café del Centro ha sido testigo de decenas de historias. Una de ellas, según relató su responsable, es la del último hombre que fue asesinado durante la dictadura franquista. El hombre estaba sentado en el restaurante tomando una cerveza y, al ver a la policía secreta, empezó a correr para esconderse en otro edificio. Pero fue un intento fallido, pues murió al instante por un disparo de bala.
Otras historias escondidas en el Café del Centro tienen a famosos como protagonistas. Mora enseñó un par de las múltiples fotografías que cuelgan de las paredes. En ambas aparece él mismo, sonriendo, una junto a la jugadora de fútbol Aleixa Putelles y la otra junto al expresidente de la Generalidad de Cataluña Pere Aragonès. Una de las visitantes preguntó si, más allá de las celebridades, vienen muchos turistas al bar. Mora recalcó que son más bien los clientes locales quienes llenan el establecimiento a tope. “Llevar este bar es bueno por el dinero, pero algo loco por la mente”, afirmó en inglés entre risas.
El Café del Centro es un negocio emblemático de la Derecha del Eixample. Foto: Joanna Chichelnitzky
Un mercado que será transformado
Al salir del Café del Centro, el grupo avanzó unos metros para situarse en la intersección de la calle Girona con Consell de Cent, que desde 2023 es una supermanzana, donde también se realizan eventos musicales y comerciales. “Es uno de los puntos más novedosos del distrito. Cuando acabó la reforma, los comercios de alrededor notaron un aumento de las ventas”, explicaba Sagrera. Justo cuando el guía exponía la normativa de circulación en este tramo pacificado, una bicicleta irrumpió la explicación cruzando de por medio a una velocidad excesivamente elevada. “Pero no todo el mundo sigue las normas”, recalcaba Sagrera mientras el grupo estallaba a reír.
Avanzando por la calle Girona y al llegar a Aragón, girando a la derecha, la ruta pasa por la sede del Distrito del Eixample y sube calle Bruc arriba. Son las cinco de la tarde y, coincidiendo con el horario de salida de las escuelas, hay niños que lloran o juegan a pelota. La visita continúa en el Mercado de la Concepció, que en horario de tarde tiene paradas cerradas. Sagrera explica que la mejor hora para pasearse es por la mañana, cuando hay más paradas abiertas. “El de la Concepción forma parte de la red de mercados municipales de Barcelona, que integra 39 equipamientos repartidos en los 10 distritos de la ciudad”, explicó el guía a los comerciantes europeos.
La ruta sirvió también para explicar la importancia de los ejes verdes para el comercio. Foto: Joanna Chichelnitzky
Enseguida los miembros de Independent Retail of Europe sacaron el móvil para fotografiar las paradas. “El mercado más famoso es el de la Boquería”, decía una de las oyentes a su compañero. Sagrera les explicaba que el edificio de la Concepción “está en transformación”, ya que el Ayuntamiento tiene previsto llevar a cabo, aunque de momento no tiene fecha, una reforma integral del espacio para optimizarlo y realizar también un nuevo supermercado de la cadena Lidl. Además, la reforma permitirá reorganizar los 65 establecimientos actuales. “Debe volver a venir dentro de un tiempo”, recomendaba el guía.
“Es un barrio que está cambiando”
Saliendo del mercado, la caminata siguió por delante del Conservatorio Municipal de Música de Barcelona y por la calle Valencia en sentido Llobregat. La siguiente parada, Floristerías Navarro, la histórica floristería que desde hace más de 60 años vende plantas y flores en su local del número 320 de la calle Valencia. Durante estas seis décadas el negocio ha sido regentado por distintas generaciones de una misma familia. “Las generaciones jóvenes aportan ideas nuevas y creatividad mientras respetan el pasado”, explicó Sagrera. Ahora, en las puertas de Semana Santa, buena parte de la tienda está llena de palmas y pulmones.
El escaparate de Queviures Pícara llamó la atención de los comerciantes europeos. Foto: Joanna Chichelnitzky
Al salir de la floristería, parada en Roger de Llúria. Allí Sagrera pidió a los participantes de la ruta levantar cabeza para poder apreciar las fachadas modernistas. “El barrio de la Derecha del Eixample se urbanizó como resultado de la primera expansión de la ciudad después del derribo de las murallas”, explicó haciendo referencia al Plan Cerdà. En estos edificios decorados con motivos florales característicos del estilo modernista, originalmente residía la burguesía, los detallaba a los comerciantes europeos.
Precisamente, en el cruce de la calle Valencia con Roger de Llúria tocó visitar el establecimiento modernista fundado en 1898, Queviures Múrria. El exterior de esta tienda de comestibles (especializada en gastronomía catalana e internacional) está decorado con carteles típicos de la Barcelona de principios del siglo XX, como los anuncios hechos de vidrio tintado de Anís del Mono y Codorniu. Pero, desde hace unos meses, en la fachada también cuelga otro tipo de cartel que dice “Visido justo looking (inside) 5€ x pers. Thank you”. Éste es el mensaje en inglés para avisar a los turistas de que, si entran sólo para mirar, tendrán que pagar cinco euros. Lo puso el propietario de Queviures Múrria para frenar la proliferación de turistas en el establecimiento que no se planteaban comprar nada. Siguiendo la petición del tendero, el grupo toma fotos del local desde la calle.
Barrabes es un ejemplo de una tienda grande y relativamente nueva del barrio. Foto: Joanna Chichelnitzky
Finalmente, el recorrido termina en la misma calle de Roger de Llúria, unos metros más abajo, en la tienda de ropa y material de montaña y de esquí Barrabes. El recibimiento lo hace Juan Carlos, el director de la tienda, que explica que la marca abrió por primera vez en Barcelona en 2012 y se instalaron en el número 77 de esta calle de la Derecha del Eixample, en un edificio “típico de los inicios del siglo XX”. El grupo pasea entre zapatillas y botas de esquí mientras conversa sobre los comercios que han visitado. “Es un barrio que está cambiando y el cambio es bueno. Hay tiendas que se conservan iguales y otras se modernizan”, comenta Elsa Groen, la directora de Independent Retail of Europe.
Se acaba, con una copa de cava cortesía del Espai Línia, una ruta de una hora que ha permitido que los representantes del comercio europeo se lleven a casa una imagen fidedigna del comercio local que da identidad a la Derecha del Eixample.