De la muerte y más allá


Lázaro García ha tratado la muerte en varios de sus espectáculos. En El polvohablaba de la tragedia más inmediata. En Al final, las visionesabordaba el trauma por una muerte ocurrida años atrás. Ahora, el dramaturgo y director vuelve al tema en Grandes setoscon una muerte que se abre paso en el momento más impensable y el duelo de un año después. Lo que empieza como un alimento realista y casi cómico entre tres hermanas evoluciona, como la irrupción del drama, hacia un formato más onírico. La transición entre escenas se realiza sin pausas y con momentos deliberadamente desconcertantes, un formato inspirado en el cuarteto núm. 15 de Shostakovichpieza musical muy presente en la trama.

El espectáculo se ha gestado durante casi cuatro años. “Fue hacia 2022 cuando, tomando un café cono Ivan Moralesle hablé de esta idea que tenía en la cabeza”, recorda Garcia. Fue entonces cuando empezó a escribir la obra, compaginándola con otros proyectos. Después llegó la alianza con la productora Julia Simón (Cassandra Produccions) y el encuentro con las tres actrices, a las que dirige por primera vez. Mientras que en Anna Alarcón ya la ve desde el principio para el papel de la hermana mayor, en Carlota Olcina y Claudia Benito las conoció posteriormente y las propuso sumarse al proyecto. El último impulso llegó con el Premio Quim Masó, un número especialmente relevante, ya que durante muchos años el dramaturgo trabajó como ayudante de dirección de su hermano, Xicu Masó. Con una dotación de 40.000 euros, el premio ha permitido que Grandes setos vea la luz en el Grec y en Temporada Alta, con una coproducción añadida del Teatre Lliure.

«Cuando escribo me cuesta bastante olvidar la parte de dirigir, pero, en cambio, cuando dirijo olvido al autor»

García admito que disfruta más de la dirección que de la escritura: “Cuando escribo me cuesta bastante olvidar la parte de dirigir, pero, en cambio, cuando dirijo olvido al autor”. Y continúa: “Yo encuentro la obra cuando la voy haciendo con los actores y las actrices. Necesito hacer un primer montaje para verla, entenderla e ir descubriéndole cosas”. El director viene el texto como una herramienta al servicio de la puesta en escena y durante los primeros ensayos demana a los intérpretes que no se lo aprendan: “Lo importante es lo que está pasando”. También considera que, cuando la obra no es propia, la dirección debe hacerla sentir como tal: “Imagino que la mayoría de los directores, si escribieran, voldrían dirigir sus textos. Al final, un director o directora busca obras que hablan de lo que él quiere decir”. Desde el otro lado, también ha abierto textos propios a otras miradas, como la de Silvia Muntque le dirigió Las manos. En ese caso, “yo ya empecé a escribir sabiendo que me lo dirigiría Silviay de hecho, dentro de un tiempo me dirigirá otra obra”.

Si seguimos la trayectoria de Lázaro Garcíavemos que sus obras incorporen siempre referencias a piezas literarias, musicales o cinematográficas. Aunque se considera muy cinéfilo, el dramaturgo reivindica en sus textos “un lenguaje muy teatral” y admite que la adaptación al cine de su obra El polvo fue una incursión puntual: “A mí me gusta mucho el cine, pero como espectador”. De momento, en el teatro no le falta trabajo. La próxima temporada recuperará la pieza Bartlebyde Herman Melvilleque adaptó y dirigió la temporada pasada, y también estrenará una nueva adaptación de la que todavía no puede hablar. Más adelante, está empezando a escribir una comedia, un género que trabajó mucho en los inicios de su carrera, pero que hacía tiempo que no tocaba. Cosas mágicas que permite el teatro: volver de la muerte a golpe de risa.

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