
Acciones desde el mundo rural para eliminar “barreras estructurales” y fomentar la autonomía de personas vulnerables
Las personas mayores, con discapacidad o dependencia que viven en entornos rurales sufren “barreras estructurales” que dificultan la plena autonomía y la participación en comunidad. Es la conclusión del proyecto transfronterizo CIMER Inclusión, financiado por fondos europeos. Después de realizar 40 talleres participativos con ciudadanos, técnicos de la administración, entidades sociales y profesionales, proponen 20 acciones para fomentar su autonomía, como la creación de una ventana única para evaluar las necesidades y el transporte público a demanda. El estudio también señala que, más allá de dotar de más recursos, también es necesario “cambiar la forma de planificar, coordinar y adaptar los servicios a la realidad de los territorios” para pasar a “modelos más inclusivos”.
El proceso, basado en metodologías participativas, ha combinado talleres, encuestas y entrevistas para construir un diagnóstico compartido. Sergi Martínez, técnico de proyectos de una de las entidades participantes, Support Girona, destaca que esto les ha “permitido entender la realidad, no como la percibe un técnico o un profesional, sino la misma persona, que expresa las dificultades de su día a día”. Entre las “barreras” que han aparecido se encuentran las dificultades para moverse por el municipio e ir al trabajo o poder exponer su punto de vista a la familia para que se respeten sus derechos.
Los resultados ponen de manifiesto que, pese a la existencia de recursos y profesionales, persisten “limitaciones importantes” en ámbitos clave como la movilidad, el acceso a los servicios, la accesibilidad de los entornos y la coordinación institucional. Estas barreras tienen un impacto directo en la autonomía personal y la calidad de vida, especialmente en zonas poco pobladas. Entre las medidas propuestas, Martínez destaca la creación de una figura que realice mediación entre el usuario y la familia para resolver conflictos con el entorno. “Tener una discapacidad no queda, no hace que la persona no tenga derecho a vivir su vida y que la pueda vivir como ella desea”, afirma.
La creación de una asociación y un portal
Entre las acciones que quieren poner en marcha está la creación de una asociación transfronteriza de ambos lados del Pirineo para buscar fórmulas para hacer más accesible el transporte público a los entornos rurales o que las personas puedan participar en comunidad, como ser cargos electos, y tener una vida más activa en comunidad.
La otra acción prevista es la creación de un portal desde el que compartir contenidos y experiencias para ayudar a personas, profesionales e instituciones a acompañar a estos colectivos vulnerables para que tengan una vida más autónoma y plena.
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