Siete modos deliciosos de aprovechar una caja de fresas



Cocina y Nutrición

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La fresa es sabrosa, atractiva y saludable, muy versátil en la cocina, pero también estacional y delicada de conservar. Tienes varias formas de comerla, todas ellas opciones deliciosas y refrescantes.

Al natural: La forma más sencilla de comerlas es “al natural” o, también, lavadas, troceadas y casi endulzadas con un poco de azúcar.

Fresas maceradas: Las fresas maceradas pueden consumirse solas, acompañadas de unas cucharadas de nata fresca recién montada, con un yogur natural, con un sorbete de limón…

En repostería: La fresa es una de las frutas más importantes en la repostería y, sin duda, en este ámbito encontramos el recetario más amplio: pasteles, rellenos, mousses, batidos, cremas, cupcakes…

Fresas salteadas: Aunque las fresas dan mejores resultados frescas, es decir, sin someterlas a la acción del calor, existen algunas excepciones. Por ejemplo, las fresas salteadas con un poco de mantequilla y espolvoreadas de azúcar pardo.

Fresas en guarniciones: En el caso de las guarniciones, una ingeniosa idea es preparar unas fresas troceadas y salteadas, buscando un contrapunto de dulce y agrio, con unas gotas de vinagre, salsa de soja y un toque de pimienta.

En ensaladas: La fresa también es una fruta excelente de acompañamiento en ensaladas; marida muy bien con ahumados, salazones y quesos cremosos.

Cómo entrando: Y si queremos conseguir un refrescante inicio de comida, podemos utilizar como entrante una simple tostada untada con una loncha de queso brie, una anchoa en conserva y unos trocitos de fresa.



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