
No vengo a hablar de mi libro: la comunicación en el tercer sector
Si hay algo claro en la comunicación de las ONG es que nos gusta explicar todo lo que hacemos. Nos gusta “hablar de nuestro libro”. Por un lado, porque tenemos la obligación con nuestros financiadores de mostrar el proyecto financiado y acreditar a todo el que lo financia. Y por otra parte, porque es lo que siempre se ha hecho. Y punto. Y, ¿no lo hacemos porque funciona y nos hace llegar a personas que creen en nuestra causa? No, porque la comunicación no es verter información, es conectarla.
Como entidad social necesitamos llegar a personas que tienen nuestras mismas preocupaciones y pueden ayudarnos a llevar a cabo nuestra misión. ¿Y cómo llegamos a estas personas? Pues, según la comunicación persuasiva debemos conectar con estas personas a través de lo que les interesa. Y a los seguidores de una causa no les interesa si tienes tres proyectos, ocho unidades, si el proyecto ahora se llama ‘Miralls’ o si tienes 64 profesionales y atiendes a 200 personas (que, siendo sinceras, es lo que normalmente explicamos).
Esto te interesa a ti, a la entidad, pero no a los posibles seguidores de la causa. Si te preocupa el mar, por ejemplo, conectas con las explicaciones sobre cómo está el mar, qué significa esta situación, que te muestren ejemplos concretos sobre el problema y ejemplos concretos sobre qué ocurre al solucionar ese problema. Y que te lo cuente alguien en quien puedas confiar de forma comprensible y directa, no un informe técnico, muy profesional, pero lejano e indescifrable para quien desconoce el lenguaje propio. Pero todo esto en las fundaciones nos olvidamos, vamos, no nos olvidamos, pero queda tapado por “la otra comunicación”.
Lo entiendo porque ya sabemos que en este sector los equipos de comunicación son muy pequeños (la mayoría son equipos de una persona) y estos microequipos tienen que dar respuesta a las necesidades de los financiadores (visibilizar su proyecto), a la necesidad del equipo profesional (y todo el mundo quiere que su proyecto se vea y, además, especificando claramente cada rasgo diferencial porque cada caso es particular, claro), a la necesidad del patronato (que puede ser posicionamiento) y las urgencia o…).
Y esto sería por cada uno de los proyectos de tu ONG (y yo ya no conozco ninguna con sólo un proyecto, y tampoco conozco ninguna con sólo un área de actuación). Demasiados mensajes que acaban generado demasiado ruido que no explica el fondo de la entidad y que no crea ninguna conexión personal, así de claro.
Y es curioso porque todas las entidades nos guiamos por una misión. Una misión que habla de qué queremos resolver y en ese “qué queremos resolver” es donde podemos conectar con todas aquellas personas que sienten esta preocupación. No se trata de “hablar de nuestro libro”, se trata de explicar lo que nos mueve de forma honesta, personal y directa, y hacer que este mensaje llegue a las personas que se mueven por el mismo.
Con esta idea en la cabeza hemos querido dar una vuelta al boletín mensual de la Fundació Camins. No queremos contar todo lo que hemos hecho este mes, nos centramos en uno de los temas que nos ocupan y lo enfocamos desde diferentes puntos de vista, intentando dejar los tecnicismos pero no ser banales. De momento, estamos teniendo mejores resultados en el mailing y en las redes, datos que debemos mantener e ir mejorando. Habrá que ver qué pasa a un año vista e ir modificando lo necesario para conseguir que las personas que creen en la educación como herramienta de cambio social se sientan interpeladas.
Y ustedes, ¿cómo comunica qué hace su entidad?
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