
Mirar al revés

Opinión
Gloria Vilalta
Esta mañana he mirado el entorno de otra forma.
He realizado un trayecto que hago 3 días a la semana. Tengo por costumbre subir por un sitio y bajar por otro. Podría dar razones “lógicas” para hacerlo de esta forma, pero de hecho sólo sería una justificación de la mente por algo que no tiene justificación. Simplemente lo hago así.
Aunque tengo muy presente que de vez en cuando es conveniente hacer cambios como el de ir cambiando de caminotambién es cierto que los hábitos y las repeticiones también son buenas. Nos ayudan a organizarnos ya tener la mente enfocada en otra cosa y no a todo a la vez. ¡Qué bien no es necesario recordar cada vez cómo se conduce! ¡O que sabemos de sobra cómo volver a casa!
Aun así, hacer siempre lo mismo puede hacer que dejemos de descubrir cosas nuevasdeobservar otros entornosdeabrirnos a lo desconocido. Cambiar de camino o cualquier otro cambio nos ayuda a abrir la mente.
Hoy, pues -no intencionadamente, pero por un tema que ahora no viene a cuento- he subido por donde normalmente bajo. No es exactamente un cambio de trayecto, pero me ha sorprendido el cambio de perspectiva.
Ha sido una sorpresa, es como si la misma calle, las mismas casas, fueran otras. Me he dado cuenta de cómo cambiaba la visión del entorno al mirarlo en un sentido (bajando) o en otro (subiendo). El paisaje cambia. No es la primera vez que lo hacía, pero hoy he estado especialmente presente.
Esto me hace pensar en la dificultad que tenemos a menudo deentender los demás puntos de vista. No son los que tenemos, son puntos de vista de otra persona, que tiene una perspectiva diferente. Esto es obvio. Todos lo sabemos. ¿Pero hasta qué punto somos conscientes de ello? Si fuéramos siempre conscientes de ello, nos sería mucho más fácil entender y aceptar al otro. Y no suele ser así 😉
En casa
¿Cómo trasladar esto a casa?
Es fácil fijarnos en la casa de otro, la vemos por primera vez y todas las miradas son posibles y bastante abiertas. ¿Pero qué pasa con la nuestra? ¿Cuántas veces le hemos mirado de verdad? ¿Desde qué perspectiva? Os invito a intentar mirarla diferente. ¿Cómo? Algunas ideas: desde el suelo, desde encima de una mesa o silla, desde una esquina donde no se pare nunca a observar, o si puede, desde la visión de otro. ¿Qué ve? ¿Qué ve el otro?
Si lo hace desde el juego, desde la mirada curiosacomo si fuera niños o como si fuera la primera vez que viera su hogar, puede que tenga alguna sorpresa.
Me gustará conocer su experiencia.