
La importancia de una buena hidratación en las personas con Alzheimer

Salud y Cuidados
Ana Hernandez
La hidratación es uno de los aspectos más importantes y, al mismo tiempo, más subestimados en el cuidado de personas con enfermedad deAlzheimer. Aunque la atención se centra a menudo en la medicación o en la seguridad en el hogar, la falta de líquidos es una causa frecuente de ingresos hospitalarios, caídas y episodios de delirio agudo. Una persona con Alzheimer bien hidratada duerme mejor, presenta una menor agitación y tiene un menor riesgo de infecciones.
El cuidador desempeña un papel fundamentalespecialmente a través de la observación. Cambios repentinos en el comportamiento, tales como mayor confusión, somnolencia o irritabilidad, pueden ser signos de deshidratación. También puede observarse una pérdida de elasticidad en la piel. Es importante recordar que la hidratación es un proceso integral que combina la ingesta de líquidos con el cuidado de la barrera cutánea. Una piel hidratada y nutrida presenta un menor riesgo de lesiones. Se pueden utilizar cremas para piel sensible, aceites vegetales como el de almendras o mantequillas corporales, aplicándolos justo después del baño y siempre que sea necesario.
A la hora de fomentar la ingesta de líquidos, es esencial evitar forzar a la personaya que esto suele generar rechazo. En su lugar, se recomienda utilizar estrategias basadas en la persuasión y la adaptación. El llamado “efecto espejo” consiste en beber junto con la persona, animándola a imitar el gesto. También es útil ofrecer pequeñas cantidades de líquido de forma frecuente en lugar de grandes volúmenes, que pueden resultar abrumadores. Otra opción eficaz es recurrir a la hidratación a través de alimentos con un alto contenido de agua, tales como frutas (sandía, melón, fresas, naranja), verduras (pepino, tomate), gelatinas o polos de hielo.
El entorno también influye: utilizar vasos de colores llamativos, como el rojo, facilita su identificación, mientras que los recipientes ligeros o con cañita ayudan a superar dificultades motoras y reducen el riesgo de atragantamiento. En fases avanzadas de la enfermedad puede aparecer disfagia, es decir, dificultad para tragar líquidos. En estos casos, existe riesgo de aspiración y neumonía, por lo que se recomienda el uso de espesantes que adapten la textura del líquido. Señales de alerta de disfagia son la tos al beber, la voz húmeda o ronca o el gargamelleo constante.
La deshidratación en el Alzheimer no se debe únicamente a una cuestión de olvido, sino a cambios fisiológicos complejos: pérdida de la sensación de sed, dificultades para reconocer objetos (agnosia) o realizar movimientos (apraxia), alteraciones en la comunicación y, en algunos casos, miedo a la incontinencia.
En definitiva, una correcta hidratación resulta esencial para preservar la salud física y emocional de la persona con Alzheimer.
Ana Hernandez es enfermera de la Fundación Uszheimer.