la ciudad que usa el agua del Mediterráneo para enfriar miles de hogares con tubos subterráneos


No es Barcelona: la ciudad que usa el agua del Mediterráneo para enfriar miles de hogares con tubos subterráneos

El mar Mediterráneocon su azul infinito, siempre ha sido el gran refugio para escapar del calor cuando el verano aprieta en la costa. Sin embargo, ahora sus aguas no sólo servirán para darse un chapuzón, sino para regular la temperatura dentro de las casas. La ciudad francesa de Niza ha lanzado esta semana una importante licitación para construir una red urbana de calefacción y refrigeración que funcionará gracias a la energía térmica marina, un sistema conocido como talasotermia. Con un presupuesto estimado de entre 80 y 100 millones de euros, el proyecto aspira a abastecer a miles de viviendas, hoteles, oficinas y negocios locales.

La iniciativa lega en un momento clave de adaptación frente a las intensas ondas de calor y busca reducir de forma drástica el uso de combustibles fósiles en el entorno urbano. A través de una red de tuberías subterráneas y bombas de calor, el sistema aprovechará la estabilidad térmica del mar para generar frío en los meses más cálidos y calor durante el invierno. La propuesta promete facturas estables y reguladas para los vecinos, convirtiendo una fuente de energía local y constante en la solución para aclimatar los edificios.

Un termostato natural bajo el asfalto

El secreto de este sistema radica en una ventaja física muy simple: el agua del mar mantiene una temperatura bastante estable durante todo el año, oscilando entre los 12 y los 25 grados centígrados, sino dependir de si bufa el viento o de si el cielo está nublado. Para aprovecharla, se instalarán conducciones bajo el suelo que captarán esta temperatura y la trasladarán a los inmuebles mediante intercambiadores.

Aunque instalar esta tecnología requiere una inversión inicial elevada -que la Comisión Europea situó en 2023 entre los 1.200 y los 1.800 euros por kilovatio instalado—, la recompensa económica es notable. Especialmente para los establecimientos hoteleros, que viene con buenos ojos un ahorro de entre 15% y 20% en sus recibos energéticos, además de protegirse de las subidas imprevistas del gas.

Respuestas locales y equilibrio ecológico

El alcalde de Niza, Éric Ciotti, ha defendido la medida en sus redes sociales asegurando que el proyecto aporta “respuestas concretas para descarbonizar nuestro territorio”. Sin embargo, la implantación de estas tuberías también se vigila de búsqueda.

Varias asociaciones ecologistas, aunque se muestran a favor de la medida en un principio, han solicitado que se elaboren estudios de impacto ambiental detallados. El objetivo es garantizar de forma rigurosa que las instalaciones y los flujos térmicos no alteren la biodiversidad marina ni perjudican las áreas protegidas del litoral de la Costa Azul.

De los pioneros vecinos a los proyectos piloto en España

Niza no anda sola en esta aventura marina. El vecino principado de Mónaco fue el pionero de la zona al calentar su piscina olímpica con este método ya en el año 1963. Muy cerca de allí, la localidad de Cannes prepara una red similar de 10 kilómetros para 2027 que conectará unas 4.500 viviendas, el Palais des Festivals y una treintena de hoteles de lujo, reduciendo miles de toneladas de dióxido de carbono. Asimismo, en la población de La Grande-Motte, un proyecto estrenado en abril de 2024 ya ofrece un 10% de ahorro en calefacción en 16 edificios públicos y residenciales.

Este modelo es especialmente idóneo para el mar Mediterráneo por su ausencia casi total de mareas, a diferencia del litoral atlántico, donde la variación del agua obligaría a adentrar los conductos muchos kilómetros mar adentro para asegurar un caudal continuo. En la Península Ibérica, de hecho, esta tecnología todavía da sus primeros pasos y sólo cuenta con dos experiencias: una planta en el hotel Meliá de Palma de Mallorca, operativa desde 2018, y otra instalación portuaria en fase de pruebas en Vigo.

¿Podría usarse la talasotermia en Barcelona?

Por el momento no hay noticias que hablan de la implantación de un modelo así en la ciudad. Sin embargo, las condiciones de las ciudades que vienen aplicándolo son muy parecidas a las de Barcelona, ​​por lo que es razonable pensar que en un futuro esta sea una opción a valorar para una ciudad que vive cada año temperaturas más elevadas.



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