
Galvany pone el foco en las grietas sociales de Barcelona
Sociedad
Eduard Llorens
La parroquia de San Ildefonsoen la calle Madrazo, en el barrio de Galvany, acogió el lunes 20 de abril la charla “Una sociedad en la cuerda floja“. Abierta al vecindario, el encuentro reunió dos miradas complementarias sobre la realidad social de la ciudad: la de Lluís Rissechvinculado a Cáritas, y la de Pedro Agustínvoluntario de Projecte Sostre Barcelona. Entre datos y testigos, se dibujó el retrato de una Barcelona que avanza, pero con importantes grietas.
El acto se enmarca en el ciclo de encuentros que la parroquia impulsa desde hace meses para reflexionar sobre cuestiones sociales y comunitarias. Con un trasfondo inspirado en el pensamiento social de la Iglesia y en la exhortación apostólica Dilexio té del papa León XIV, la iniciativa quiere abrir el debate más allá del ámbito estrictamente religioso.

Rissech presentó el informe FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), fundación impulsada por Cáritascomo herramienta de análisis social clave para entender la sociedad desde hace décadas, con un trabajo extenso de encuestas y entrevistas cualitativas que analizan factores como la vivienda, la salud, la red relacional, el trabajo o la participación política. Según los datos que expuso, en Barcelona un 17% de la población se encuentra en situación de exclusiónmejorando los datos de 2021, en plena pandemia, cuando llegó a ser del 32%. El informe también alerta de quevivienda es una de las principales grietas del sistema: 730.000 personas en Cataluña tienen dificultades de vivienda y el 15% de la población, cuando ha pagado el alquiler, cae en situación de exclusión severa.
“El crecimiento económico no se ha traducido en mayor cohesión social”, resumió. Aunque el paro se sitúa en torno al 8% (7% para los autóctonos, 12% para los recién llegados, 15% para los jóvenes), tener trabajo ya no garantiza estabilidad: muchos salarios no cubren el coste de la vivienda ni permiten proyectos de vida sólidos. También dejó claro que la salud y la falta de redes de apoyo siguen marcando diferencias entre quien tiene recursos y quien queda fuera del circuito.
Uno de los puntos que más asombró fue el contraste entre el gasto público y la inversión social en función de la nacionalidad de las personas. Rissech insistió en que las políticas públicas destinan un 82% de los recursos a la población de aquí y sólo un 18% a los recién llegados. Sin embargo, las entidades sociales trabajan básicamente con personas migrantes que los mecanismos ordinarios dejan fuera. Su intervención remarcó también que la contribución social y económica de las personas migrantes es superior a la que a menudo se reconoce en el debate público. Rissech también destacó la importancia de la participación social y política como factor de integración, recordando el papel de Cáritas no sólo en la atención directa, sino también en la denuncia de las desigualdades.
La segunda parte de la sesión va dejar las cifras para poner rostro en la realidad. Pere Agustí presentó la experiencia de Proyecto Techo Barcelonauna iniciativa nacida en la Barceloneta en 1992 a partir de un grupo de vecinos que querían dar respuesta a situaciones de personas sin hogar. El proyecto, de pequeño tamaño, acoge actualmente seis hombres mayores de cincuenta años y funciona gracias a medio centenar de voluntarios y al apoyo de una educadora social.
Agustí hizo hincapié en el valor del encuentro personal, explicando que la relación directa con las personas acogidas desmonta prejuicios y obliga a salir de las propias rigideces morales y emocionales. Defendió que la proximidad física y la escucha activa humanizan, creando una suerte de «alquimia relacional», y que Sostre Barcelona no es solo un servicio asistencial, sino una escuela de humildad y esperanza que se construye día a día.
También apuntó la importancia de una disposición interior que permita acoger al otro con autenticidad. Para Pere Agustí, la acción social, vivida en profundidad, no sólo responde a necesidades materiales, sino que interpela y transforma.
Ambos ponentes coincidieron en señalar una cierta desconexión social ante el sufrimiento ajeno. Los datos, por un lado, y las historias personales, por otro, sirvieron para recordar que detrás de cada porcentaje hay personas concretas.
El acto reunió a una cincuentena de personas, mayoritariamente del barrio, que participaron en el turno de preguntas. La sesión a evidenciar el interés y la inquietud por unas problemáticas que a menudo se perciben lejanas. Desde Galvany, la parroquia de Sant Ildefons puso sobre la mesa una realidad que atraviesa toda la ciudad, también los barrios aparentemente más acomodados.