
El Ayuntamiento estudia abrir parcialmente los parques cercanos a Collserolsa cerrados por la peste porcina

Política
John McAulay
Hasta cuatro veces han preguntado los vecinos de Sarrià – Sant Gervasi por los parques del distrito que se encuentran cerrados a raíz de la peste porcina en la Audiencia Pública de este martes. Una situación que se remonta un mes, hasta mediados de marzo, cuando la Generalitat decretó el cierre del Parque de Collserola y también de una serie de parques y jardines de la zona alta de Barcelona con accesos a la montaña para evitar la entrada de jabalíes. Los vecinos quisieron saber novedades y pidieron que se levante esta suspensión.
La respuesta de concejala de Sarrià – Sant Gervasi, Maria Eugenia Gayno ha aportado muchas novedades, insistiendo en todas las ocasiones en que la responsabilidad de las restricciones recae sobre la Generalitat, y que el Ayuntamiento trabaja para “revalorar” las medidas vigentes con el objetivo de “conciliar” las demandas de la ciudadanía con la necesidad de responder a la emergencia. Sin embargo, en la cuarta ocasión ha lanzado una actualización sobre los parques que sufren restricciones de horario por la peste: “Estamos planteando la idea de abrir las puertas de abajo para dar acceso a los peatones y dejar la parte de arriba cerrada“, ha revelado. “Estoy viendo cómo poderlo plantear”.
Las limitaciones actuales impactan parques como el Castell de l’Oreneta y el Parque de Joan Reventós, que se encuentran en la zona alta del distrito, adyacentes a Collserola, y que han quedado completamente cerrados. El cambio supondría abrir sólo los accesos inferiores, que dan a la zona habitada, y mantener cerrados los accesos superiores, que dan directamente a la montaña. De esta forma, los vecinos podrían acceder, mientras que se seguiría condicionando el ingreso de los jabalíes. Y es que justamente ésta ha sido una demanda repetida por un par de los vecinos durante la Audiencia Pública. “Ahora, con la llegada del buen tiempo, no tenemos espacios públicos verdes que son esenciales”, han criticado.
Las restricciones por la peste porcina han generado mucho enfado entre los vecinos de Sarrià – Sant Gervasi. Durante el Consejo Plenario de 18 de marzo, ya fue el tema más comentado. Gay prometió entonces que el Ayuntamiento ya trabajaba porque la carretera de las Aguas pudiera ponerse en funcionamiento “lo antes posible”si bien esto todavía no se ha producido. En ese momento, los vecinos de Collserola presentaron una carta al consistorio advirtiendo que “la vida comunitaria de los barrios de montaña no puede verse parada indefinidamente”. Si no hay cambios, las restricciones se alargarían al menos seis mesessegún informó hoy Gay.
Mejoras en Vallvidrera: pavimentación, paso de peatones y escalera mecánica
Ha habido otras cuestiones sobre la mesa, algunas de las más importantes referentes a Vallvidrera. Sobre el estado de la pavimentación en el calle Pelfortla concejala ha informado que ya se repararon “las partes más deterioradas”, pero ha reconocido que la calle necesita “una reparación integral”, que llegará cuando el Ayuntamiento apruebe el próximo presupuesto. En cuanto a la instalación de unas escaleras mecánicas para conectar el centro del barrio con el funicalar, Gay ha informado que las obras empezarán en junio de 2027. Y ante las quejas por la falta de paso de peatones en la carretera de Sarrià poco antes de la plaza de Vallvidrera, que obliga a los vecinos de las casas impares a “jugarse la vida”, la concejala ha informado que la situación “se incluirá en el estudio de la movilidad” del barrio.
Gay también respondió a otras preocupaciones de los vecinos. Así, no se instalará una barandilla de contención en la acera de la guardería Petit Lys, en la calle de Zaragoza, porque “no se puede hacer técnicamente“. El distrito revisará la situación en los jardines de la Casa Orlandai, donde un vecino ha denunciado que están sucios debido a la presencia de heces de perros. Y también “se evalúará” como mejorar la visibilización de las señales de bajada en el carril bicing de Via Augustaentre Gal·la Placídia y la Diagonal, donde la concejala ha admitido que existe “un punto de siniestralidad controvertido”.