
De la piedra al hierro: el amanecer de las civilizaciones

Biología
Cristina Junyent
Durante el paleolítico, los humanos conocían ya el oro, la plata y el hierro de origen meteorítico. Con la llegada del neolítico, aunque la piedra pulida seguía siendo la herramienta principal, los excedentes de la agricultura y la ganadería permitieron la especialización de artesanos y comerciantes, sentando así las bases de la futura metalurgia.
La edad del cobre y el comercio
El punto de inflexión llegó a Oriente Próximo entre el 4500 y el 3500 ane (antes de nuestra era), cuando se empezó a trabajar el cobre a martillazos para forjar herramientas y adornos. Nacía el Calcolítico. Se han identificado vestigios de esta etapa en culturas como la de Halaf (Siria), Vinča (Serbia), Lengyel (Polonia y Hungría) y, más tarde, en Xinjiang (China).
En Gavà, entre 4200 y 3600 ane, las comunidades neolíticas ya extraían variscita mediante minas complejas, creando ornamentos que se difundieron por todo el Mediterráneo occidental. La visita a su museo ya la reproducción de la mina es recomendable.
El auge de la fundición y la revolución urbana
Entre 3200 y 2200 ane, en lugares como Los Millares (Almería), Sumer o el noroeste de China, los artesanos perfeccionaron la técnica de insuflar oxígeno con tubos de caña para fundir el cobre en moldes. Este avance permitió crear objetos más complejos y consolidó a una clase dirigente que gestionaba los excedentes.
En Mesopotamia, hitos como la rueda (c. 3500 ane) y la escritura (c. 3200 ane) acabaron de construir las primeras ciudades-estado. Paralelamente, la domesticación del caballo en las estepas de Eurasia (cultura Botai) revolucionó el transporte y la guerra, facilitando grandes travesías y conquistas territoriales.
La Edad del Bronce y las grandes civilizaciones
Hacia el 3000–2500 ane, la búsqueda de materiales más resistentes llevó a la aleación del cobre con el estanque: el bronce. El estanque, escaso, se obtenía de yacimientos lejanos (Anatolia, Galicia), lo que impulsó el comercio internacional. El uso del bronce favoreció el comercio internacional y las poblaciones agrícolas con regadío. El crecimiento demográfico permitía el desarrollo de ciudades-estado con decenas de miles de habitantes. Para controlar los recursos, se desarrollaban estructuras políticas complejas y élites que reforzaban las jerarquías sociales. Y la unión de ciudades-estado dio las primeras grandes civilizaciones a Mesopotamia, el valle del Indo y China. En el norte de África, el progresivo secado del Sáhara empujó a grupos humanos hacia el Nilo; favoreciendo las primeras ciudades-estado que precedieron al Imperio Egipcio. En Oriente Próximo, la edad del bronce se extiende entre 3500 y 1200 ane, en Europa comenzó hacia 1800 ane, y duró hasta el 700 ane.
En la península Ibérica, hacia 2800-2500 ane, la llegada de grupos de la cultura Yamnaya (procedentes de las estepas rusas) introdujo a los caballos, los carros y las lenguas indoeuropeas. Y su cromosoma Y contribuyó a la dotación genética más común de Europa occidental.
El Hierro y la era de los grandes imperios
Hacia 1200–1100 ane, una crisis generalizada —cambio climático, hambrunas, presión demográfica y las incursiones de los Pueblos del Mar— acabó con los imperios de la edad del bronce en el Mediterráneo oriental y Oriente Próximo, como el Hitita, el Egipcio y la región egea.
Los hititas fueron los pioneros en Anatolia (c. 1400 ane). A pesar de fundirse a una temperatura mucho mayor que el cobre (1535 °C vs. 1084 °C), el hierro era más abundante, lo que facilitó el uso masivo de acceso a herramientas y armas. Así se favoreció el crecimiento demográfico y la aparición de imperios vastos como el persa, el griego o el romano. En Europa, este período se asocia a la cultura de los Campos de Urnes (c. 1300–750 ane), caracterizada por sus rituales funerarios de cremación. En China, las dinastías Zhou y Han aplicaron estas innovaciones para consolidar territorios. En África, la metalurgia del hierro se asocia a la dispersión de las lenguas bantu.
El legado del conocimiento
Mientras los metales transformaban el mundo físico, el conocimiento daba saltos gigantescos. En Babilonia se adquirió la precisión en la astronomía y las matemáticas. Los egipcios eran maestros en arquitectura, medicina e ingeniería hidráulica. En Grecia nació el pensamiento racional y científico, alejado de la mitología. En China (Han) se inventó la brújula primitiva y el sismógrafo. Avances que fueron los pilares decisivos sobre los que se ha construido la historia moderna de nuestro planeta.