
Cruz Roja dobla la atención a personas sin hogar en Girona en diez años por el incremento de jóvenes y trabajadores pobres
Cruz Roja atendió a 583 personas sin hogar en las comarcas gerundenses en el 2025, la gran mayoría en la ciudad de Girona. Esto es más del doble de hace diez años. Este incremento viene dado especialmente por la cantidad de jóvenes –especialmente extutelados– que viven en la calle, pero también porque cada vez hay más trabajadores pobres que no pueden pagarse una vivienda por los precios de los alquileres.
Dado un contexto en el que se atienden a más personas que viven en la calle, la responsable del Área de Empleo y Extrema Vulnerabilidad de la Cruz Roja Girona, Marta Molist, señala que este perfil de persona sin hogar no existía antes y avisa de que se está “cronificando” en la demarcación y en especial en la ciudad de Girona. Esto, señala Molist, provoca un colapso de los recursos disponibles.
Rubi Esperanza Oyuela llegó a Girona de Colombia hace diez años. Lo hizo huyendo con su marido de la violencia que se vivía en el país y con la voluntad de dar un futuro mejor a sus tres hijos. Estuvo trabajando durante años como trabajadora del hogar y con su situación regularizada. Sin embargo, hace dos años la desahuciaron del piso donde vivía y se encontró en la calle. “Nunca había vivido una situación como ésta”, explica.
Su marido regresó a Colombia y ella se ha quedado con sus tres hijos y sin trabajo. Cobra una ayuda, pero la destina entera a pagar una habitación de un piso donde se están dos de sus hijos -el mayor y el pequeño-. Lo que le sobra, lo utiliza para ayudar al medio a pagar otra habitación en Olot, donde estudia un módulo, gracias a una beca.
Rubi Esperanza, mientras, pasa las noches en la antigua Uned, donde el Ayuntamiento de Girona dispone hasta finales de abril varias camas para que personas sin techo no tengan que pasar la noche al raso. Durante el día come en la Sopa (centro de acogida de personas sin hogar en Girona) y está en contacto con Cruz Roja que le ayuda y le da asesoramiento para intentar volver a encontrar trabajo. El caso de Rubi es cada vez más habitual entre las personas sin hogar que atiende a la entidad del tercer sector.
El número de personas sin techo que Cruz Roja ayuda actualmente es el doble de los que había hace una década. En concreto, en 2025 atendió a 583 personas que vivían en la calle. Sin embargo, esto no quiere decir que haya este número de personas que diariamente duermen al raso en Girona, sino que son las que puntualmente ha atendido a la entidad durante el año pasado.
“Tenía vergüenza de vivir en la calle”
Otro caso es el de Bouba. Él cumplirá 65 años y es de Senegal. Llegó al Estado hace muchos años y después de trabajar en varios ámbitos sufrió un problema de salud que le impidió seguir haciendo su trabajo en Banyoles, donde había arraigado. Entonces vio que no había cotizado lo suficiente para cobrar la prestación por incapacidad que pedía, porque había vivido algunos años en Francia.
“De repente no tenía dinero y tuve que dejar el piso. Como me daba tanta vergüenza que la gente que me conocía me viera, vine a Girona a vivir a la calle”, explica Bouba, que ahora no descarta volver a Senegal si no mejora su situación aquí.
Un cambio de perfil
La responsable del Área de Empleo y Extrema Vulnerabilidad de Cruz Roja Girona, Marta Molist, explica que el perfil de Rubi es cada vez más habitual en las personas que atienden. De hecho, hasta hace diez años, Molist explica que el sintecho que vivía en Girona solía ser una persona sin ingresos económicos y que podía tener problemas de adicciones.
Sin embargo, el incremento actual se debe a la cantidad de jóvenes -sobre todo extutelados- que quedan en la calle una vez cumplidos los 18 años y ese perfil de “trabajador pobre” que tiene ingresos, pero que no llegan a poder pagarse una vivienda.
Además, Molist señala que esta situación es común en el conjunto de la demarcación de Girona. “Antes había municipios que tenían una o dos personas en estas circunstancias y ellos mismos lo resolvían y ahora nos encontramos con que nos contactan para que les ayudemos por la cantidad de personas sin hogar que tienen, cuando antes nunca lo habían hecho”, dice Molist.
La Sopa, colapsada
En este sentido, la responsable del Área de Empleo y Extrema Vulnerabilidad de la Cruz Roja Girona reconoce que “se necesitan más recursos” en la demarcación y que sólo con el Centro de Acogida la Sopa de Girona “no es suficiente” para poder afrontar la realidad del sinhogarismo en la demarcación.
Una visión que también comparte la técnica de Cruz Roja Natàlia Villas, quien recuerda que la entidad no tiene recursos para dar ayudas económicas a estas personas, pero tampoco tiene a disposición viviendas para ellas, como sí tiene en otros programas como el de los refugiados.
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