
¿Charlamos? Conversación y aprendizaje en el aula
¿Enseña catalán en secundaria con adolescentes? ¿Lo hace con jóvenes en una escuela profesional? ¿Sois docentes de un centro de formación de adultos con alumnos que desconocen el catalán? ¿Trabaja la oralidad con alumnos que podría situar en los niveles A1 o A2 del Marco Europeo y experimenta que conseguir que hablen catalán, aunque sea de manera simple, resulta difícil y empinado?
He convivido mucho tiempo con maestros que encontraban mil formas de enseñar a leer y escribir y que a la hora de enseñar a hablar creían que no era muy importante el de qué ni el porqué y que era suficiente con poner en marcha conversaciones de lo que fuera, declamar tiempos verbales, números, adjetivos y nombres o hacer aprender fragmentos de diálogos para pedir billetes de tren, comprar fruta o elegir vestidos.
De esto hace ya tiempo y afortunadamente el interés y los avances hacia un aprendizaje de lo oral no formal más eficiente es al día. Como esta necesidad de enseñar a hablar catalán desde abajo de todo, o casi, es muy actual querría traspasarles, desde mi experiencia y con pocas palabras, algunas ideas que considero que ayudan y que conviene seguir consolidando, por si pueden interesarles.
Conversación. La forma de empezar a aprender a hablar es, sobre todo, escuchando y hablando. La conversación horizontal es la base de los primeros años de aprendizaje de una lengua.
Comunicación Necesitamos una idea de lengua más comunicativa y menos directamente gramatical. ¿Cuál? La que empieza por lo que queremos expresar, sigue poniendo la atención en lo de lengua que necesitamos para decirlo y acabamos interiorizando maneras genuinas de comunicarnos. Conversación, reflexión y éxito.
Escala lingüística. Hay cinco formas de hablar, cinco discursos que se pueden graduar en escala, de más fáciles a más complejos y que orientan la elección de motores de conversación.
- Abajo: como somos irrepetibles y tenemos sentimiento, hablamos de nosotros mismos, de gustos, sensaciones, preferencias, costumbres…
- Como somos observadores, comentamos cómo son o cómo eran las cosas, personas y ambientes con los que vivimos o hemos vivido.
- Como somos vivenciales, narramos lo que nos ha sucedido a nosotros oa los demás.
- Como somos expertos, explicamos cómo lo hacemos o cómo hacerlo.
- Y en lo más alto: como somos inteligentes, razonamos y debatimos sobre temas que piden teca mental y lingüística.
Resumiendo: expresarse, describir, narrar, instruir y argumentar.
Estrategias didácticas a tener en cuenta en cada nivel:
- En cursos de abajo de todo: sentarse en círculo, comunicar con voz clara, utilizar imágenes, gesticular y movernos, repetir de diferentes maneras, memorizar textos breves, jugar a juegos de mesa y de rol, cantar con música, salir a la calle…
- Cuando ya nos entienden lo suficiente, pero no pueden comunicarse porque carecen de muchas cosas: tratar temas de poco recorrido, hacer de modelo siendo nosotros los primeros en responder, sugerir léxicos y expresiones genuinas, hacer seguimiento muy personalizado.
- Y cuando ya hablan, aunque se tropiecen, hay que estirarlos de la lengua de tantas formas como sea posible.
Referentes de catalanidad. Las palabras catalanas que aprenden los alumnos, las frases hechas y dichas que les sugerimos y los temas de conversación que les proponemos están llenos de nuestra historia, geografía, celebraciones, costumbres… y de contactos con culturas de mundo. Hacerlo patente mientras vamos charlando, pensando y haciendo lengua es muy importante por inclusivo y motivador. Tres muestras. Decimos llegar porque tenemos orillas a las que ha accedido tanta gente, filamos delgado porque Cataluña ha sido pionera en la producción textil, y mientras hablamos de la familia, podemos explicar lo del heredero y la heredera.
Evaluación. El dominio suficiente, la autoconfianza y las oportunidades frecuentes de uso son los factores que hacen que una persona decida hablar una lengua que le es nueva (ver Peter Macintyre). La prueba del algodón para saber si todo va bien es la respuesta positiva a tres preguntas:
- ¿Hablan bastante ellos durante las sesiones (aunque hablar sea repetir!)?
- ¿Podemos decir aspectos en los que notamos que avanzan y nos movemos para superar a los que carecen?
- ¿Lo pasan bien porque hay franca comunicación? (Recordamos que es conversación y esto significa que este aprendizaje es una experiencia plenamente humana).
En la CAL, de la que soy socio, hemos publicado unos cuadernos llamados Charlamos. Cuadernos de conversación. Existen ideas recogidas de este esfuerzo colectivo de mejora docente y discente que todos tenemos entre manos para crecer en hablantes de catalán y explanadas para los tres primeros niveles de catalán A1, A2 y B1. No están pensados para las aulas, sino para los grupos de conversación Charlamos, pero pueden interesarle. Ni que decir tiene que se los aconsejo. Véase una muestra aquí.
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