
el imperialismo moderno entre tres continentes

Biología
Cristina Junyent
Tradicionalmente, las poblaciones se expandían por áreas contiguas, pero la vuelta del mardescubierta por los portugueses y adoptada por los españoles, impulsó la exploración oceánica del siglo XVI e inició lo que los historiadores llaman el mundo atlántico: las interacciones entre pueblos e imperios del Atlántico desde esa fecha hasta el siglo XXI. Así, plantas, animales y gérmenes, que antes viajaban lentamente a pie o en caballo, empezaron a difundirse en carabela.
El error de Colón y el encuentro del Nuevo Mundo
Colón, aprovechando los vientos alisios y las corrientes atlánticas, hizo escala en Canarias antes de atravesar el océano. El viaje se prolongó por errores de cálculo sobre la circunferencia terrestre, basados en los datos de Ptolomeo, que subestimaban la distancia entre Europa y Asia. Creyendo que había llegado a las Indias, se topó con América, abriendo paso a una ola de exploraciones sin precedentes.
El impacto biológico y el colapso demográfico
El contacto con las poblaciones de cazadores y recolectores de Canarias y del Caribe provocó grandes mortandades. Los guanches fueron probablemente el primer pueblo conducido casi a la extinción por la denominada modorraposiblemente tifus. En el Caribe, grupos aislados como los arawaks casi desaparecieron, posiblemente por gripe porcina y otras plagas: entre 1494 y 1508 fallecieron unos tres millones de personas. En la Amazonia, la población cayó de cinco millones a cien mil habitantes. Estas sociedades de cazadores y cosechadores sólo dejaron rastros genéticos.
Las grandes epidemias en Mesoamérica y los Andes
En México, la viruela y el cocolitztli (posiblemente Salmonella enterica) devastaron los aztecas; la viruela, hacia 1520, causó ocho millones de muertes. El cocolitztli (1545-1576) segó unos diecisiete millones más, sobre una población de veintidós millones. Mayas e incas sufrieron disminuciones similares: de siete a un millón y de once a millón y medio, respectivamente.
Geopolítica y nuevas rutas comerciales
El tratado de Tordesillas (1494) estableció una línea imaginaria a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. El acuerdo, ratificado por el Vaticano, asignaba a Castilla las tierras en el oeste y en Portugal las tierras en el este. Castilla, sin acceso al Índico, desde 1565 controló el Pacífico con la ruta Manila-Acapulco; en la ida bordeaba Japón y de vuelta, las Marianas, transportando seda y productos asiáticos hacia América y finalmente hacia Europa.
América del Norte y el origen del Thanksgiving
En Norteamérica, los primeros colonos aprendieron de los indígenas a cultivar alimentos autóctonos. La celebración de la primera cosecha de patatas, calabaza, maíz, con pavo, en octubre de 1621, originó la festividad del Thanksgiving (Acción de Gracias). Sin embargo la buena voluntad inicial, la viruela y otras enfermedades también se extendieron por el norte y redujeron las poblaciones nativas, que pasaron de unos cinco millones a cuatrocientas mil personas.
Las consideraciones demográficas
Cabe decir que las estimaciones demográficas dividen a los historiadores. Los maximalistas se basan a menudo en las crónicas de la época, pero sugieren que las epidemias viajaron más rápido que los exploradores, diezmando poblaciones enteras antes de poder ser censadas. Por el contrario, los minimalistas analizan la capacidad de carga del continente, valorando cuántas personas podían subsistir en aquellas condiciones ecológicas sin agricultura intensiva.
El bajón no se explica sólo por el choque epidemiológico (viruela, sarampión o gripe), ante el que los nativos no tenían defensas. También intervinieron guerras y desplazamientos derivados del contacto con los colonos y el comercio de armas; la disrupción económica, donde la pérdida de tierras de caza y cultivo provocó hambrunas crónicas, y un profundo estrés psicológico y social que, al desarticular sus estructuras políticas y religiosas, acabó hundiendo la natalidad.
El tráfico transatlántico de esclavos
África, pese a la proximidad geográfica, resultaba inhóspita para los europeos por las enfermedades tropicales, y era conocida como la tumba del hombre blanco. Sin embargo, los estados locales y las rutas comerciales facilitaron su contacto. En las fatorías portuguesas se inició el tráfico de personas; primero de forma anecdótica, finalmente de forma masiva. El negocio empujó a algunos reinos africanos —no todos— a secuestrar a personas para venderlas y ser deportadas.
Las condiciones eran atroces: tortura, maltrato y expectativa de vida en destino de sólo ocho años. La demografía africana quedó alterada. Del entorno trece millones de africanos secuestrados entre los siglos XVI y XIX, unos once millones sobrevivieron la travesía, un 12% murió en el mar y un 20%, durante la captura o en las marchas forzadas hacia la costa. La mortalidad local indirecta, por defenderse o por hambre, subió otros cinco millones. Las colonias españolas recibieron a unos dos millones de africanos, principalmente en el Caribe, la Tierra Firme, y México y Perú, y cabe destacar que los mercaderes catalanes participaron hasta finales del XVIII.
Legado demográfico y nuevo núcleo fundador
El imperialismo fue rentable para Europa que, gracias a las redes comerciales globales, acumuló poder y riqueza inmensa. Sin embargo, Europa integró nuevos alimentos -como la patata, el tomate o las calabazas-, pero también recibió la sífilis.
El núcleo fundador de la nueva América se configuró a partir de menos de dos millones de indígenas supervivientes, cerca de tres millones de europeos coloniales y once millones de africanos. Este equilibrio se transformó entre mediados del siglo XIX y principios del XX, con la llegada de unos cincuenta millones de europeos -italianos, británicos, españoles, alemanes y portugueses, entre otros-, que transformaron la composición demográfica y cultural del continente.