
Alumnos extutelados de la URV se reivindican: “No nos define el pasado, tenemos la capacidad de estudiar”
La Universidad Rovira i Virgili (URV) ha atendido a 14 personas dentro del programa piloto de acompañamiento a estudiantes que han estado en el sistema de tutela y que querían acceder a la universidad. La prueba, pionera en Cataluña, empezó hace tres años con la voluntad de ofrecer un apoyo “humano” y económico a los estudiantes. El objetivo del proyecto es que las personas extuteladas finalicen con éxito sus estudios. “Se trata de un colectivo al que, por culpa de los prejuicios, se le suele mantener alejado de los estudios superiores, queremos que no sea tan difícil su trayectoria dentro de la universidad”, reivindican los impulsores del proyecto.
El curso 2023-3024 se puso en marcha Amb-Èxit-Ed de la URV. Es el primer programa de una universidad catalana que, con el apoyo del Departamento de Derechos Sociales de la Generalitat, promueve que los jóvenes tutelados y extutelados accedan a la universidad y finalicen sus estudios superiores. Este colectivo cuenta con la reserva de una plaza en cada grado universitario, pero desde la URV creyeron oportuno ampliar este acompañamiento “humano”, apunta Carme Garcia, coordinadora del proyecto y comisionada de Relaciones con el Departamento de Educación. Además, se les ofrece soporte económico por material y una especie de beca comedor.
Garcia recuerda que tres de cada cuatro alumnos que se encuentran en el sistema de protección no finalizan la ESO. “Si ya no terminan la ESO, llegar a la universidad es casi una odisea”, apunta. En el marco del programa, realizan encuentros anuales, les ayudan a tramitar becas, solucionar cuestiones administrativas y el apoyo económico. La coordinadora del proyecto explica que a veces estos estudiantes “ni tienen un referente como su padre, su madre o un familiar. Nosotros también queremos ofrecerles este referente”.
Impulso a la motivación
Laura Frau fue una de las primeras en acceder a Con-Éxito-Ed. Justo está terminando el tercer curso de Educación Social. Dice que es una persona a la que le “cuesta bastante estudiar” y asegura que gracias al acompañamiento del programa se ha podido “sacar” el curso. “La gente que ha tenido una vida pasada como la mía tiene más dificultades a la hora de concentrarse o la motivación al entrar en la universidad”, dice. “Tenemos otras preocupaciones”, continúa.
Irene Márquez cursa el primer año de Educación Social. Dice que este primer curso se ha sentido “muy acompañada” gracias al programa. Explica que cuando estudiaba la ESO no contemplaba acceder a la universidad y que con el apoyo de los profesores del instituto y del proyecto Amb-Èxit-Ed se “motivó”.
Sin red
La comisionada señala que los estudiantes también se encuentran con la dificultad de acceder a una vivienda. “Es muy complejo, porque las carencias son mayores, no cuentan con nadie”, remarca. Además, Garcia comenta que muchos de ellos carecen de “red social o familiar”, por ejemplo, cuando llega Navidad o vacaciones.
Márquez explica que al llegar al piso de estudiantes vio que sus compañeros tenían una “red de apoyo”. Dice que a pesar de tener una “familia”, “no es el mismo apoyo que si vives con los padres cuando entras en la universidad”.
El estudiante explica que escogió Educación Social por “vocación”. “Siempre he tenido la necesidad de ayudar a la gente”, argumenta. Frau agradece la “oportunidad” que le ha dado el programa de la URV. Afirma que le ha permitido “demostrar” que es válida para los estudios pese a tener “menos motivación por cosas pasadas”. “Las personas extuteladas debemos entender que el pasado no nos define y que tenemos la capacidad de estudiar”, concluye.
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