
la poética del duelo en “Reliquia” de Pol Guasch

Cultura
Las reseñas de la Casa Usher
Polo Guasch (Tarragona, 1997) se ha consolidado como una de las voces más potentes, rigurosas y relevantes de la literatura catalana contemporánea. Después del éxito internacional de Napalm en el corazón (Premio Anagrama 2021) y de la novela Ofrecido en sus manos, el paraíso crema (2024), el autor tarraconense da un paso adelante de una madurez sorprendente con Reliquia (Anagrama, 2026), una obra que se adentra sin filtros en las aguas turbias y enigmáticas de la ausencia paterna.
Escrito desde un “yo” vulnerable y expuesto, el libro nace de una premisa sobrecogedora: el suicidio del padre cuando el narrador tenía sólo quince años. Sin embargo, lejos de conformarse con el lamento o de buscar un consuelo privado, Guasch huye del dramatismo convencional para ofrecer un texto extrañamente luminoso. El autor desnuda la memoria familiar —a menudo construida sobre silencios estructurales, mentiras repetidas y el miedo a la repetición de patrones hereditarios como la depresión— para mirar el luto de cara, transformando al hombre de carne y hueso en material literario inmortal.
Toda la obra late en torno a una pregunta persistente y un vacío central: la ausencia de una nota de despedida. Ante esta carencia de archivo, Guasch rechaza la historiografía clásica y abraza la creación artística, dialogando con grandes referentes de la tradición como Sylvia Plath, Anne Sexton o Marina Tsvetàieva. La literatura se convierte así en la interfase capaz de comunicar el mundo de los vivos y el de los muertos.
Pero Reliquia no excluye la vida; es también una celebración de los años posteriores, del descubrimiento de la amistad y del amor. Como el objeto sagrado que le da título, este libro actúa como el rastro físico de una ausencia, un puente perfecto que nos invita a convivir con nuestros fallecidos ya vencer el olvido definitivo.