“Cuando tienes una vivienda, puedes volver a imaginar el futuro”: el camino de una familia acompañada por ABD hacia la autonomía


Con motivo del Día Internacional de las Familias, compartimos la historia de Yennifer y su familia

Con motivo del Día Internacional de las Familiasen ABD ponemos en valor el acceso a la vivienda como un derecho fundamental y como base para construir un proyecto de vida estable y seguro. La historia de Yennifer y su familia es un ejemplo de ello.

Yennifer llegó a Barcelona desde Colombia huyendo de una situación de violencia de género. Embarazada, lejos de sus hijas mayores y sin una red familiar sólida, aterrizó en una ciudad desconocida con mucha incertidumbre y muy pocos recursos.

“Llegó aquí prácticamente sin nada. Estaba muy deprimida, lloraba mucho y me encerraba en mi habitación”, recorda.

Fue entonces cuando conoció a una chica vinculada a ABD que le habló de la entidad y la puso en contacto con Leticia, psicóloga del programa Preniñoespecializado en el acompañamiento a mujeres embarazadas y familias en situación de vulnerabilidad.

“Siempre digo que Leticia fue como nuestra madrina aquí. Nos abrió puertas y me ayudó muchísimo emocionalmente”, explica Yennifer.

Un acompañamiento integral para reconstruir una vida

El apoyo de ABD fue creciendo a medida que también lo hacían las necesidades de la familia. A través de PreniñoYennifer recibió acompañamiento psicológico durante el embarazo y en la crianza de su hija pequeña, Charlotte. Además, participó en espacios familiares y de apoyo mutuo junto a otras madres.

“En Preinfant podíamos compartir nuestras preocupaciones y sentirnos acompañadas. Muchas legábamos con la sensación de haberlo perdido todo”, explica.

Posteriormente también formó parte de Mamalyonaun proyecto de emprendimiento social para madres jóvenes en situación de vulnerabilidad, a través de lo que participó en un curso de costura de la Universidad Blanquerna.

“Allí encontrábamos apoyo entre nosotros. Hice cursos, actividades de movimiento corporal y pudimos volver a conectar con nosotros mismas”.

Cuando la situación económica de la familia empeoró y ya no pudieron asumir el coste de la habitación donde vivían, fueron derivadas a un hostal de emergencia a través de Servicios Sociales y Cruz Roja. Más adelante, gracias al trabajo coordinado entre profesionales de ABD, pudieron acceder a un piso de inclusión social de Preinfantun recurso temporal pensado para que familias con menores puedan estabilizarse y avanzar hacia la autonomía.

“Gracias a ABD pudimos tener un sitio seguro donde empezar de nuevo. Si no hubiéramos tenido este apoyo, no estaríamos donde estamos hoy”.

Formación, empleo y comunidad para ganar estabilidad

Durante los años en el piso de inclusión, Yennifer también participó en el proyecto Comunidad Activa de la entidad, en el barrio de Sants, donde recibió acompañamiento para la inserción laboral.

“Nos ayudaban con el currículum, con la búsqueda de trabajo, a entender nuestros derechos laborales y también teníamos acceso a la tienda solidaria que nos ayudó muchísimo”.

Hoy Yennifer trabaja en una empresa de catering desde hace más de dos años y medio. Su pareja también ha logrado estabilidad laboral. Poco a poco, la familia empezó a estalviar ya buscar una vivienda donde poder continuar su proyecto de vida de forma autónoma.

El proceso no fue fácil. Las exigencias económicas del mercado de alquiler y la precariedad laboral dificultaron durante meses el acceso a un vivienda. Pero finalmente encontraron un piso de alquiler en Vall d’Hebron donde ahora viven los cinco juntos.

“Cuando no tienes vivienda no puedes pensar en el futuro porque no sabes dónde estarás mañana. Ahora sentimos tranquilidad y estabilidad”.

La vivienda como base para construir un proyecto de familia

Con motivo del Día Internacional de las Familias, desde ABD queremos reivindicar la importancia de garantizar el derecho a la vivienda como condición indispensable para el benestar familiar, especialmente en contextos de vulnerabilidad.

Para Yennifer, tener una casa vuelve a significar la posibilidad de proyectarse hacia adelante.

“Después de perderlo todo, volver a tener una casa significa sentir que podemos construir una vida estable otra vez”.

Hoy sus hijas estudian, la familia vive de manera autónoma, están felices, y miran el futuro como esperanza. La historia de Yennifer demostra que, cuando existen redes de apoyo, acompañamiento profesional y acceso a derechos básicos como la vivienda, es posible reconstruir una vida.

“Que no pierdan la esperanza, y que no tengan por pedir ayuda”, dice Yennifer pensando en otras familias que puedan estar atravesando situaciones similares. “Aunque se cierren puertas, siempre pueden abrirse otras mucho más grandes”.

Y se despide con un mensaje para su familia: “Los quiero muchísimo. Todo esto lo hice por ellos, por amor a ellos y por por de perderlos. Ha sido un camino muy difícil, pero valió la pena.”





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