qué implica la protección internacional del mercado más conocido de Barcelona


El mercado de la Boqueria inicia el camino para entrar en la lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La delegación de Barcelona registró de forma formal la propuesta en la sede de la UNESCO en París. Este proyecto busca el reconocimiento internacional para blindar la esencia de los mercados históricos y su función social.

La iniciativa no se solitaria. El recinto de la Rambla suma fuerzas con el Mercado de San Lorenzo (Florencia) y el Mercado de Nishiki (Kioto). Estas tres instituciones aspiran a que el organismo internacional proteja la forma de vida, el trato humano y el conocimiento sobre el producto fresco que reside en sus puestos.

Un escudo para el comercio de barrio

Jordi Mas, presidente de la Boqueria, lidera esta expedición que busca una protección jurídica y cultural. El eje de la candidatura se centra en el alma del mercado. Se pretende asegurar la continuidad de los oficios que pasan de una generación a otra y el vínculo directo entre el comerciante y el vecino de toda la vida.

La diferencia radica en la comunicación. Pero sostiene que, frente a la frialdad de las superficies automatizadas, el mercado genera diálogo y comunidad. Si la UNESCO aprueba la solicitud tras un proceso que durará unos dos años, el mercado ganará un nivel de defensa superior frente a los cambios del sector comercial global.

De origen medieval a referente mundial

Aunque el inmueble actual data de 1840, la actividad comercial en este punto de la Rambla existe desde el siglo XIII. Los orígenes se remontan a vendedores que ofrecían carne fuera de las antiguas murallas. Con el tiempo, este espacio evolucionó de mercado ambulante a un icono de la gastronomía regional reconocido en todo el mundo.

La entrada en la lista del Patrimonio Mundial asegurará que el mercado no se convierta en un espacio inerte. El plan contempla que la degustación en las paradas conviva con la venta diaria para los residentes. La meta es garantizar que el comercio de proximidad sobreviva y que los ciudadanos sean con el acceso a profesionales que conozcan el origen de cada alimento.



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