Un proyecto acerca la lectura a los internos más vulnerables de Puig de les Basses


La biblioteca de la Unidad de Intervención Compensatoria (UIC) del Centro Penitenciario Puig de les Basses se ha consolidado como un espacio para acercar la lectura a los internos más vulnerables. Impulsado hace un año, el proyecto no sólo promueve el hábito lector, sino que también fomenta la autonomía con internos que gestionan el préstamo de libros, favoreciendo la reflexión y la interacción entre ellos. La bibliotecaria del centro ha adaptado la selección de materiales a las necesidades del módulo, con más revistas y novelas gráficas. “Nos ayuda a desconectar de lo que se vive aquí dentro”, ha explicado Aitor, uno de los responsables. “Los libros siempre me han traído tranquilidad”, ha añadido Eduardo, también implicado en la gestión.

El proyecto nació hace un año, poco tiempo después de la puesta en marcha de la Unidad de Intervención Compensatoria (UIC) del Centro Penitenciario Puig de les Basses, que es un módulo específico destinado a atender de manera temporal a personas en situación de vulnerabilidad, como casos de discapacidad intelectual, trastornos mentales, adicciones severas o fragilidad emocional o física.

En una de las salas de la unidad se instaló un armario con libros y revistas que los internos pueden pedir en préstamo. El objetivo es ofrecer “un ocio saludable vinculado a la lectura” y “un espacio de tranquilidad y de reflexión”, como ha explicado a Carla, terapeuta ocupacional en la unidad. “Es una unidad muy pequeña y aprovechamos este espacio para acercar la biblioteca central”, ha añadido.

Además de los libros, el espacio también cuenta con juegos para favorecer la interacción entre las personas internas en la UIC.

Gestión por parte de los internos

Uno de los ejes centrales del proyecto es el “rol activo” de los internos. Dos o tres personas se encargan de la gestión del espacio: ordenan los materiales, registran los préstamos, explican el funcionamiento a los nuevos usuarios y atienden a sus demandas. De este modo, se busca “potenciar la autonomía, la autoestima y el empoderamiento”, ha apuntado Carla, facilitando que sean los mismos internos que propongan ideas y las lleven a cabo.

Según la terapeuta ocupacional, las personas que utilizan este servicio suelen tener un hábito lector previo, aunque uno de los retos es ampliar su alcance y llegar a más usuarios.

Desde el punto de vista terapéutico, la psicóloga de la Unidad, Meritxell, ha destacado que el principal beneficio es “una apertura al exterior y hacia el mundo”. “Es una biblioteca pequeña, pero la tienen muy al alcance, sin necesidad de salir del módulo”, ha asegurado.

“Desconectar”

Eduardo es uno de los internos responsables del espacio. Se encarga de mantener el orden, gestionar los préstamos y proponer temas acompañando a la terapeuta. También orienta a otros compañeros en la elección de lecturas. A pesar de no ser lector habitual, ha asegurado que la presencia de los libros “siempre le ha aportado tranquilidad”.

En la misma línea, Aitor, también colabora con la gestión, recomienda libros y destaca que este espacio les ayuda a “desconectar de todo lo que tienen dentro”. Él sí es lector desde hace años y ha detallado que le gusta leer libros de psicología.

Fondo adaptado

El fondo bibliográfico se ha adaptado a las características de la unidad. Según la bibliotecaria del centro, Blanca, se hizo una elección específica con materiales más visuales y accesibles, como revistas, cómics y novelas gráficas. También documentos “que faciliten la expresión de emociones”, ha detallado.

Sin embargo, los intereses de los internos son diversos e incluyen desde guías de viaje hasta novelas de diferentes géneros o atlas visuales. Además, a través de un sistema de sugerencias, los internos se organizan para solicitar nuevos títulos en la biblioteca central.

Blanca ha destacado que este espacio actúa como un “primer paso” hacia la biblioteca general del centro, más grande y compartida con más personas. “Les ayuda a socializar ya familiarizarse con el funcionamiento de una biblioteca cuando estén fuera de aquí”, ha detallado.

Otras actividades

“La base es la biblioteca, pero a partir de aquí pueden surgir más actividades”, ha explicado Carla. De hecho, durante unos meses se organizaron sesiones de debate. La actividad comenzaba durante la semana, cuando se escogía el tema y los internos debían leer y recopilar información. Y culminaba los viernes por la tarde en los que, durante una hora, debatían sobre la temática. Entre las cuestiones tratadas estaba el cambio climático o el papel de las mujeres en el deporte.

“Es una actividad que no sólo ayuda a pasar el tiempo, sino también a estructurarse: deben pensar el tema, buscar información y explicarla para que los demás la entiendan”, ha destacado Meritxell. “En esta unidad, las habilidades relacionales a menudo son un reto, y estas dinámicas han sido muy útiles para trabajarlas”, ha concluido.



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