
un piso turístico ilegal de Barcelona acoge una exposición que denuncia que los anuncios ilegales y la crisis inmobiliaria
El centro de Barcelona es, a menudo, un ir y venir constante de maletas ruidosas, llavas que cambian de manos y portales que han perdido su esencia vecinal. En medio de este paisaje urbano, los artistas Iris Verge y Miquel Hernández han decidido hacer frente a la especulación inmobiliaria ya los desahucios de una forma de lo más inusual: convirtiendo un piso turístico totalmente clandestino en el epicentro de su nuevo proyecto artístico, bautizado como ‘todo podría ser diferente’ (todo podría ser diferente).
La propuesta, que se ha abierto al público los días 28 y 29 de junio, nace con la firme intención de sacar el arte de los circuitos tradicionales para conectarlo directamente con las urgencias del calle. Creado mano a mano con vecinos afectados por la problemática habitacional y varios colectivos locales, este proyecto utiliza la fuerza visual del arte contemporáneo para agitar el debate social justo en el lugar exacto en el que se genera el conflicto.
De anuncio clandestino en internet a espacio de denuncia
La elección del espacio no ha sido casualidad, sino el resultado de un exhaustivo proceso de investigación. Según las datos de la Dirección de Servicios de Inspección del Ayuntamiento, se calcula que 18% de los anuncios que se publican mensualmente en plataformas como Airbnb corresponden a pisos turísticos ilegales. Lo más grave es que, aunque estos perfiles acaben borrando más tarde, las reservas se sigan realizando y ejecutando con total normalidad.
Para evidenciar esta realidad, los artistas rastrearon una gran cantidad de ofertas fraudulentas hasta dar con este inmueble en concreto: una vivienda situada a pie de calle que reunía las condiciones idóneas para albergar la instalación y abrir de par en par sus puertas a los ciudadanos.
Materiales de obra para repensar el modelo de ciudad
Lejos de la frialdad de las galerías convencionales, la exposición se sumerge en una experimentación física absoluta. En colaboración con el estudio de diseño espacial Torres Bagó, el piso se ha transformado mediante un sistema de estructuras y el uso de materiales puros de construcción, una metáfora visual diseñada para hacernos reflexionar sobre los engranajes del propio sistema inmobiliario.
“Queríamos hacer un proyecto artístico que saliera de las cuatro paredes del museo, que nos hable del aquí y el ahora. Estamos en una situación de demasiada urgencia social”, explican los impulsores de la iniciativa. Para ellos, es fundamental activar “acciones impactantes que desvían el debate cultural hacia problemáticas reales”.
Un proyecto con razas vecinales y reconocimiento
Tras esta intervención se encuentran dos perfiles que complementan la creación artística con el análisis social. Iris Verge (La Sénia, 1997) aporta su experiencia como artista y gestora cultural en proyectos de la talla de Manifesta 15 o el Centro de Arte Santa Mònica. Por su parte, Miquel Hernández (Vilanova y la Geltrú, 1995) es investigador e historiador especializado en las expresiones políticas y los movimientos migratorios relacionados con la vivienda en Barcelona desde la Transición.
El calado del proyecto ha contado con el respaldo de la comisaría Núria Gómez Gabriel, el grupo de investigación Memoria, Lucha y Resistenciay ha recibido importantes reconocimientos institucionales, como el Premio Miquel Casablancas (en la modalidad de Mediación por Sant Andreu Contemporani), una Beca Barcelona Crea del ICUB y el apoyo de la sección SPAIN arts&culture de la embajada de España en los Países Bajos para trasladar la propuesta al Sandberg Instituut de Ámsterdam.
Para mantener la esencia del proyecto y garantizar el control del espacio, las visitas se gestionaron de forma muy cercana a través del tejido comunitario. Los interesados en conocer los detalles de la instalación o conectar con el proyecto pueden solicitar su invitación previa directamente a través del canal oficial de Telegram (https://t.me/expototpodriaserdiferent).
Dónde ver la exposición ahora
La exposición se realizó en apenas un par de días por las complicaciones logísticas, pero, aunque ya no está ubicada en un piso turístico, los autores explican que, al final, ese piso era sólo uno más de los espacios donde la exposición podría verse.
Por eso, inmediatamente después de haberse cerrado la expo en el piso turístico, la exposición se trasladó a Casa Orlandai, el centro cívico donde estará expuesta durante todo julio.