
Un estudio liderado por Bellvitge abre una nueva vía para tratar las migrañas más resistentes
La migraña sigue siendo una de las principales causas de discapacidad en el mundo y, en los casos más graves, hay pacientes que no responden a ninguno de los tratamientos preventivos disponibles. Un estudio liderado por el Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) apunta ahora una nueva alternativa para este colectivo: cerca de un 30% de los pacientes con migraña más resistente al tratamiento con el fármaco atogepante logran reducir a la mitad los días de migraña.
La migraña afecta aproximadamente al 12% de la población del Estado. En Catalunya se estima que conviven cerca de 900.000 personas, lo que la convierte en una de las enfermedades neurológicas con mayor impacto sobre la calidad de vida y la discapacidad.
Los resultados de este estudio reciente, publicado en The Journal of Headache and Painconstituyen la primera evidencia obtenida en práctica clínica real sobre la efectividad de este fármaco en personas que tampoco habían respondido a los anticuerpos monoclonales anti-CGRP, hasta ahora una de las opciones preventivas más avanzadas.
El estudio ha estado coordinado por la Unidad de Cefaleas de Bellvitge y ha contado con la participación de 17 hospitales de todo el Estado. En total, se han analizado 252 pacientes con migraña de alta complejidad clínica. Más del 80% sufrían migraña crónica, casi la mitad presentaban dolor de cabeza diario y todos habían fracasado con diversos tratamientos preventivos previos, incluidos los anticuerpos monoclonales anti-CGRP.
Pese a este perfil especialmente complejo, los investigadores observaron que cerca de un 30% de los participantes reducen al menos un 50% los días de migraña después de tres meses de tratamiento. Además, un 44% experimenta una mejora clínica significativa, con una disminución tanto de la intensidad del dolor como de la necesidad de medicación para controlar las crisis.
“Cuando apareció este tratamiento, todos nos hacíamos la misma pregunta: ¿serviría también cuando los demás fármacos ya habían fracasado? Este estudio es el primero que nos permite responderla”, explica el neurólogo Albert Muñoz-Vendrell, investigador clínico del IDIBELL y responsable principal del trabajo.
A diferencia de los ensayos clínicos, la investigación refleja los resultados obtenidos en la práctica asistencial habitual, con pacientes que acumulan años de evolución de la enfermedad y múltiples fracasos terapéuticos. El análisis también muestra que la probabilidad de respuesta disminuye a medida que aumenta el número de tratamientos previos que no han funcionado, información que los investigadores consideran útil para orientar mejor las decisiones terapéuticas y avanzar hacia una medicina más personalizada.
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