
Sergio Bernal: “Pensamos con todo el cuerpo”
Sergio Bernal (Madrid, 1990), que bailó en el Ballet Nacional de España, cuenta con una trayectoria muy sólida y ha recibido distinciones destacadas como el Premio del Público en el Dance Open de San Petersburgo, el galardón Artista Revelación de El Ojo Crítico de RNE, el Positano Léonide Massine en Italia o el Premio Talía a artista revelación 2023. Hablamos con él para conocer mejor su trayectoria y adentrarnos en Rodin.

¿Cómo legaste al mundo de la danza y donde te formaste?
Tengo un hermano gemelo y, de pequeños, éramos muy inquietos. Para tener un poco de tiempo para sí misma, mi madre nos apuntó a una escuela de danza cerca de casa. Mi hermano aguantó dos semanas y se fue a jugar al fútbol, y yo siguió hasta entrar en el conservatorio Mariemma de Madrid, donde me formé.
¿Cuál fue tu primera experiencia profesional?
De pequeño participó en la película Iberia de Carlos Saura y, cuando finalizó la carrera, también formó parte del espectáculo Flamenco Hoydirigido por el mismo Saura. Antes de entrar en el Ballet Nacional de España trabajé con algunas compañías independientes.
¿Cuéntame sobre tu experiencia en el Ballet Nacional de España?
Estuve en la compañía un total de nueve años, pero en dos etapas. Primero entró bajo la dirección de José Antonio. Bailé allí un año y medio y después salió un tiempo para trabajar con otras compañías. Volví en 2012, cuando la dirigía Antonio Najarroy me quedé hasta septiembre de 2019.

Formar parte de una compañía grande y pública tiene muchas ventajas. Para empezar, participas en grandes producciones y estás rodeado de mucha gente con talento. En una formación así puedes ver y ser visto por tus compañeros, y aprendes cómo otros ballarines que interpretan el mismo papel que tú lo abordan. Te nutres de la influencia de tus compañeros, maestros repetidores, coreógrafos y del director. Es una institución que puede aportarte muchísima riqueza como artista. Además, si en un futuro quieres fundar una compañía, te da pistas sobre cómo dirigir y trabajar con los artistas y el equipo. Te aporta perspectiva y formación.
¿En 2020 dejaste la compañía. ¿Qué te impulsó a dar ese paso?
Tenía muy claro que quería crear un proyecto personal. Deseaba estar solo en el estudio, escucharme y encontrar una forma diferente de moverme. Me daba miedo dejar la compañía, porque no dejaba de ser un trabajo estable, pero tenía veintinueve años y era el momento perfecto. Al principio fue complicado, ya que empecé mi proyecto en septiembre de 2019 para estrenarlo en 2020, pero en marzo llegó el confinamiento por la cóvida.
¿A pesar de este bache inicial, tu carrera como bailarín y coreógrafo independiente ha crecido con fuerza?
Sí, ahora puedo colaborar y compartir escenario con artistas con los que conecto, he tenido la oportunidad de dirigir y dar oportunidades a otros artistas para que crezcan, y asumo la responsabilidad de mi compañía con más solidez. He aprendido a prever contratiempos si surge algún problema. Dirigir implica aprender en muchos ámbitos, sobre todo en lo artístico. Es un enorme aprendizaje.

n el Teatro Victoria presentarás la producción estrenada en Peralada, Rodin ¿De dónde surge tu interés por el escultor francés?
Peralada es uno de los lugares más bellos del mundo. En 2022, el festival me propuso crear un espectáculo en relación con los jardines y, por otra parte, hacía tiempo que pensaba en las esculturas de Auguste Rodindespués de una visita al Museo Rodin de París, donde muchas de sus obras más conocidas están en el jardín. Estrenamos el espectáculo en el nuevo escenario de Peralada y, como era verano, teníamos de fondo el paisaje del Alt Empordà al anochecer. Fue precioso.
«Observando esculturas te das cuenta de la belleza y la fuerza de la quietud»
¿Cómo traduiste tu fascinación por las esculturas de Rodin en un espectáculo de danza?
El espectáculo se estructura en cinco partes. La primera cuenta la relación romántica y profesional entre Rodin y Camille Claudel. Creo que era ella quien tenía la técnica para llevar a cabo las ideas escultóricas de Rodin. Las otras cuatro partes se inspiran en esculturas concretas. Así, la primera se inspira en El torso del hombre Luis XIVque bailamos con música de Lully y Jordi Savall; la segunda se El besocon la música de Pavana para una infanta difunta de Maurice Ravelque bailo junto a Aida Badía. Los burgueses de Calais es la tercera sección, en la que utilizamos música flamenca de Daniel Juradouna zambra en la que hablamos de las sombras con las que convivimos. Cerramos el espectáculo con El pensadorpara indagar en la mente y nuestra vulnerabilidad. Sobre el escenario me acompañan ocho músicos y una bailarina de danza clásica, Aida Badía.

¿Cómo te ha influido el arte de Rodin?
Observando esculturas te das cuenta de la belleza y la fuerza de la quietud. Los ballarines somos como pulpos, no sabemos estar quietos y siempre buscamos el movimiento, pero lo que tiene de bello la escultura es que habla en silencio y necesita la quietud para expresarse. Hemos intentado trabajar los silencios. También he aprendido mucho de la belleza con la que esculpía los cuerpos, de la expresividad de la musculatura y de las posturas. Uno de los textos del espectáculo dice: “Pienso con mis manos”, es decir, no sólo pensa la cabeza, sino todo el cuerpo. Pensamos en todo el cuerpo, y eso es lo que siempre quiero transmitir al público.
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