¡Salud! Calor extremo fatal, listas de esperar crecientes, servicios cerrados, privatizaciones a raudales


Avisaba en varios artículos anteriores del error -no admitido- de denominación: ¡que no son “oleadas” de calor! La primera, segunda, tercera, y etc. Nota: En nuestro país se considera calor extremo cuando se superan los 35 grados.

Primera reflexión: distinción con rigor entre tres fenómenos distintos

  • Ola de calor: fenómeno concreto y temporal, tres días, o algunos más, con temperaturas altas inusuales. Duración de unos dias.
  • Canícula: época del año en la que acostumbra por estadística a hacer más calor. Por ahí del 15 de julio al 15 de agosto (“normal”).
  • Emergencia climática por calor extremo: en contexto amplio a más largo plazo provocado por el calentamiento global. Más precoz y más duradera, máximas más altas, noches tórridas. Esta situación, dice la OMS, requiere la activación de medidas urgentes desde las administraciones. Es necesaria información, prevención (refugios climáticos), planes de contingencia en el trabajo o en las viviendas, atención rápida y específica a personas y colectivos vulnerables.

Esto están muertos. 10.218 hasta ahora en la Territorio metropolitano de Barcelona. Más de los que salen en los medios de comunicación. Las descompensaciones por el calor extremo sostenido de pacientes crónicos, colectivos frágiles y fragilizados, o sencillamente “gente mayor” son las patologías más frecuentes, más graves ya menudo letales. Por no entrar en otras “causas” tradicionales de los veranos como ahogamientos, siniestros y quemados por todo un país seco y abandonado literalmente en llamas.

De nuevo la inexcusable reflexión sobre el código genético o el código postal. Quien paga las consecuencias más severas del desbarajuste (siempre previsible y nunca abordado) son las que viven en condiciones socioeconómicas más débiles. Quien no puede hacer vacaciones, quien no dispone de refrigeración, o el abuelo analógico -desinformado porque el Ayuntamiento (como el mío) ha “colgado” la lista de los escasos refugios climáticos en su web o por un código QR inaccesible. Exclusión edadista.

Segunda reflexión, ya convertida en obsesiva. Las listas de espera

El factor “verano” y vacacional, salvo quienes puedan esparcir, es un período de particulares dificultades para el cuidado de quien necesita ayuda, para los servicios sanitarios y sociales. Es un déjà vu, déjà vecusufrido cada año, in crescendo. Y siempre las mismas excusas de la excepcionalidad del momento. El viejo estilo de la sorpresa mentirosa que en invierno vendrán repentinamente más gripes.

Un vistazo de fuentes creíbles (barómetro): la espera en atención primaria bate récords. El 71% de las demandas superan la media de 10,2 días. Con casos estremecedores. Pero seguimos lo que dice el CIS en la primera “ola”. Los incrementos son la norma en atención primaria, urgencias, atención especializada, salud mental.

El Centro de Investigaciones Sociológicas ha publicado el primer barómetro sanitario de 2026. Los datos son implacables, incremento en relación a la misma época del año anterior. Unas cifras de desesperar: medias de atención primarias -10’37 días-; urgencias -241 minutos-; especialista -140 días-; salud mental -90 días. Exploraciones usuales: colonoscopia -129 días-; resonancia magnética -102 días-; TAC -76 días.

Reciente y caliente la erupción de nueces fakes como una supuesta encuesta que afirma que el 62% de españoles considera que la colaboración público-privada ayuda a mejorar la atención. Contradicción flagrante con otros estudios de fondo y rigor del propio Ministerio. Firma ANPASS (Asociación Nacional de Pacientes del Sistema Sanitario), entidad fundada en mayo de 2026, de repente, no ideológica e igual por privada como por pública, fraccionada por patologías y desconocida en las movilizaciones. Pero sospechosamente financiada generosamente por la industria y ahora colocada por el propio Ministerio de Sanidad como “representante social oficial” en la Ley de gestión públicaen sustitución de la participación de plataformas ciudadanas activas y críticas de los primeros borradores.

Tercera patología endémica (y epidémica): El negocio vs la salud

Privatizaciones en todas partes ya todos los niveles. La ofensiva mediática y administrativa de la “denunciada” y desmontada colaboración público-privada hace estragos. Es decir que funciona de perlas para mercados y mercaderes. Fatal por la sanidad pública. Parasitación descarada.

Hablé de los presupuestos que se han perpetrado (artículo anterior) donde queda manifiesta la voluntad política del Gobierno central y de las comunidades autónomas, y Gobierno catalán y locales que volverá a sufrir miserias en salud. Insuficientes ni siquiera corrigen las desfases de los anteriores ejercicios, sin presupuesto ya golpes de parches de coyuntura por necesidad sobrevenida. Y en el mejor de los casos, volvemos a recordar que la “externalización”/ derivación/ privatización se come al 65% del montante del Departament de Salut con todo su opaco entramado. Y es ¡que la OTAN es prioridad!

Estos días el ICS, el organismo público por definición, ha presentado el plan estratégico 2026-2028, con un discurso melifluo de modelo basado en valor, descentralizado, autonomía de gestión, accesibilidad, satisfacción y etc. En atención primaria, “reforzando” toda la red al estilo de la “concertada”. El gran sueño del negocio de instalar un gran lobby actuando en todas partes fragmentaria y detalladamente.

Casos como un capazo: aquí la sra. Paneno, imponiendo implacables los recortes, la no presencialidad, el abuso y mal uso de la IA (¡ay la IA!), las penalizaciones a CAP que toleran “bajas largas”.

En Madrid, el Ministerio de Sanidad sigue insensible su proyecto bajo el sugerente nombre de Ley de gestión pública e integralque se remueve en fangos parlamentarios y que tal y como ha quedado, si prospera nos ahorrará muchos disgustos. Tales como la “oficialización, blanqueo”, impunidad por fórmulas imaginativas, o no, de las viejas y nuevas privatizaciones vía conciertos y consolidación de conjuras.

O la res banal pirueta de colocar, dentro de una ley sobre tratamiento de la ELAun articulado que legaliza la “opacidad”, secreto por decreto de los precios de los medicamentos, tratados con la inefable industria farmacéutica. Y así dicen, esquivar aranceles trumpistas. Qué mal chiste negociar con grandes empresas la impunidad de los precios. ¡Recordamos el caso de las vacunas urgentes cuando Covid! Repasamos también que en el programa electoral estaba la “creación” de una farmacia pública estatal.

Chispas dolorosas? Sólo el 68% de las mujeres de 50 a 69 años les han realizado una mamografía en los últimos dos años (en 2017 fueron el 81’5%).

En casa de Ayuso la maquinaria va a toda marcha sin apenas otra resistencia que algunos perseverantes movimientos sociales críticos. La más reciente: creación de un gran laboratorio central donde externalizar todo sin considerar subrogación por el personal trabajador. Su líder/cabeza de grupo, se despacha con una idea de batacazo: rebajar los sueldos de trabajadores y trabajadoras en situación de baja laboral —incapacidad laboral transitoria— y recortar derechos o garantías convenidas.

Pero no sufra, que lo que importa funciona: la visita Papal, el Tour de Francia o el orgásmico Mundial de fútbol, ​​Panem et circenses.



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