
“No hay nada como la librería del barrio”
Sociedad
Ana Rubió Jiménez
Las campanas de la plaza repican por anunciar que San Jorge es para muchos el mejor día del año. Así lo celebran los vecinos y vecinas de Sarrià que pasean risueñas por el casco antiguo del barrio. El espacio público está a rebosar. A ambos lados del calle Mayorlas paradas de rosas dibujan una alfombra roja imaginaria que une las plazas de la Iglesia y de Artós. Por encima, camina una riada de gente a todas horas. Un antiguo compañero de clase, el vecino de la escalera, la amiga de la madre… está todo el mundo; es un día especial para todas las generaciones.
La plaza cambia su carácter a medida que avanza al día: por la mañana, jubilados y adolescentes son protagonistas, por la tarde cede el paso a un ambiente más familiar. Desde la parada de la librería A pie de páginael biólogo y divulgador David Bueno comparte con sorpresa su primer día como autor en el barrio: “Me ha fascinado ver a tantos niños y adolescentes; no me lo esperaba”. Para Bueno, el valor de la jornada va más allá de las ventas, destacando que el simple hecho de que las nuevas generaciones ocupen las calles permite que se impregnen de un talante festivo que define como un “generador de amistad”.

Maratón de firmas en Sarrià
Esta complicidad se traslada también a una parada que, a lo largo del día, ve desfilar a autores como Vicente Lozano, Marta Cabrol o Mò Bertránentre otros muchos. Desde la librería agradecen el esfuerzo de los escritores por descentralizar el día y apostar por un Sant Jordi más íntimo y local: “La gente se queda cada vez más aquí; se dan cuenta de que, para disfrutar de la fiesta y de las compras sin aglomeraciones, no hay nada como la librería del barrio”, destacan las libreras.
En la Librería de La Plazapasan también un grupo de escritores como Mercedes Segura, Jordi Torrent, Isabel Nogueroles, Anna Morató y Gerardo Pisarello… El listado sigue hasta las ocho de la tarde, momento en que habrá que recoger los libros y despedirse hasta el próximo año.

El mapa literario de Sarrià se completa en la calle de Santa Amèlia, donde la papelería Numa ha reunido a los autores Anna Aguilar-Amat, Jesús Maestro, Pepa Tort, Joan Rosès y Eulalia Tramuns. Para Tramuns, la experiencia a pie de calle es especialmente enriquecedora, porque rompe con la distancia del intercambio digital: “Ves que la gente tiene curiosidad y puedes explicarles detalles que de otra manera se perderían”, reflexiona. Según la autora, la excepcionalidad de la jornada reside precisamente en esta accesibilidad: “No es fácil llegar a tanta gente en un solo día y poder conectar con ella de tú a tú”.
Es una conexión que emociona a grandes y pequeños, por igual. Un ejemplo de esta ilusión es en Jorgeque espera pacientemente su turno para conocer la Sabina Paúl y el Dario Borhaniautores de No quieres sin saber esto. Con un gran interés por la aviación, el niño ha elegido el volumen como regalo de santo y espera con entusiasmo la firma y la fotografía que inmortalizarán el momento.
La cantera de nuevos lectores
Detrás del mostrador de la Librería de la Plaza, Ariadna vive con entusiasmo la intensidad del día, que empieza apenas sale el sol y acaba al anochecer. Para ella, el secreto para gozar de una jornada tan exigente es la piña que hace el equipo: “Para mantener la energía durante todo el día, nos planteamos retos entre los trabajadores”, confiesa con una sonrisa.

Durante la jornada, la actividad escolar tiene un papel fundamental. Ariadna, que se encarga de la sección infantil y juvenil, destaca la visita de las escuelas durante la mañana, cuando los grupos clase se acercan a los puestos para elegir nuevas lecturas para las aulas. “Son momentos muy divertidos”, comenta la librera, “muchos adolescentes vienen con hojas de papel para apuntarse los títulos que les gustan y, así, poder pedirlos a la familia cuando vuelvan por la tarde”.
¿Cuál es el verdadero nombre de Don Quijote?
Iñaki y Joel quieren irse de viaje en verano y han montado un tenderete de rosas para autofinanciarse. La suya, sin embargo, no es una propuesta cualquiera: “Nos dijimos, necesitamos añadirle un valor a nuestro tenderete porque, si no, será exactamente igual que todas. Y pensamos en un juego”. El juego consiste en responder a una pregunta de cultura literaria catalana y española y, si aciertas, te regalan una rosa. Alonso Quijano. Éste es el verdadero nombre de Don Quijote.
Ésta es sólo una de las muchas estrategias que se ven hoy en el barrio para captar la atención de los paseantes: desde estudiantes de medicina que vienen con la bata blanca hasta paradas con golosinas o espejos decorados con frases inspiradoras. En una jornada tan concurrida, la creatividad es la herramienta imprescindible para diferenciarse.

Miguel y Vicente salen a pasear cada día. Hace más de 80 años que se conocen y añoran la proximidad y la esencia del pueblo. En días como hoy, el repicar de las campanas, las risas y las conversaciones hacen que, por unos instantes, vean cómo el barrio se transforma de nuevo en una villa. Emocionados, confiesan: “Suerte que existen diadas como Sant Jordi para poder volver a sentirnos en el pueblo de Sarrià”.