Más allá de ser madre


Hay un día en la vida, quizá inesperado, quizá revelador, en el que por primera vez te das cuenta de que tu madre no tiene por qué ser la heroína que resolve todos tus problemas. Esa mujer que siempre has conocido en el rol de madre, y para la que has sido el centro desde que naciste, es también muchas otras cosas que no tienen nada que ver contigo.

Del 22 al 29 de abril, el espacio Dau al Sec acoge NUEVOla nueva propuesta de la dramaturga Dana Carbonell Solerque quita a escena este delicado desplazamiento: apartar el foco de la etiqueta “madre” y devolverlo a la persona. “Me gustaría que la gente viniera a ver esta obra con su madre”, explica. Hay muchas posibilidades de que, de una u otra forma, se vea reflejada.

“Dentro de mi cabeza, yo siempre era el centro de la vida de mi madre. Nunca había pensado en ella como una persona con un centro propio”, confesó la autora. La pieza nace de esta toma de conciencia. Y de otra constatación aún más frágil: lega un momento en que el rol de maternar cambia de dirección. Cuando el hijo comienza a cuidar. Cuando la madre tiene que aprender a dejarse cuidar y cuando, a veces a regañadientes, debe admitir que ya no hace falta ser la fuerte de la familia.

Codirigida por la propia Carbonell Soler y miedo Lluís Victory Cirerla obra se articula en nueve escenas que no sean ningún orden cronológico, como tampoco lo sea la memoria emocional. El relato es ficción, aunque parte de un entorno real de amistades de la autora, un grupo de nueve personas que inspira la estructura del montaje. A través de este mosaico, NUEVO observa la transformación y resignificación del vínculo madre-hijo con una mirada íntima y generacional.

“Me gustaría que la gente viniera a ver esta obra con su madre”

Sin voluntad aleccionadora, pero con la clara intención de abrir interrogantes, la pieza presenta a la madre como cuerpo, como identidad, como mujer que necesita volver a situarse en el centro de su propia vida, incluso después de haber sido madre. Aunque es una obra de texto, la propuesta incorpora música electrónica y techno, evocando el universo de la fiesta nocturna: un espacio de libertad y desinhibición. El montaje crea imágenes plásticas y poéticas que respiran entre la palabra y el movimiento, e incluso la danza. “Quiero hacerlo así porque necesito contar así esta historia.”

Tras el éxito de Cómo cantar “Sobreviviré” sin que me explote un pulmón, Dana Carbonell Soler regresa con una pieza que no habla sólo de maternidad, sino de mirada. De cómo miramos a las madres. Y de cuándo, por primera vez, decidimos verlas como personas.

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