los pisos, ¡para vivir!” – Sindicato de Alquiladoras


​El Sindicato de Alquiladores, la PAH, la Confederación Sindical de Vivienda de Cataluña y el Sindicato de Vivienda Socialista de Cataluña, organizaciones que conformamos la Mesa Sindicato de Vivienda de Cataluña, convocamos una movilización el próximo sábado 28 de febrero a las 18.30 h en la plaza Sant Jaume de Barcelona vivir!”. A la llamada, se suma también la Marea Pensionista de Catalunya. La convocatoria tendrá lugar pocos días antes de la votación en el Congreso de la nueva moratoria de desahucios incluida dentro del llamado “escudo social” y de la votación de la revalorización de las pensiones. Además también se prevé que en las próximas semanas se debata y vote en el Congreso la ley del Sindicato para acabar con las trampas del alquiler temporal y de habitaciones.

La vivienda, centro del conflicto social

La vivienda hace más de un año que es la principal preocupación social. El año pasado miles de personas llenamos las calles para denunciar una crisis que no deja de agravarse. Durante este tiempo, los partidos han dado un giro discursivo: reconocen el problema, aprueban leyes que no se cumplen y prometen cambios que nunca llegan. Pero las condiciones de vida de la mayoría social no mejoran.

Los alquileres siguen disparados, los portales inmobiliarios se llenan de anuncios de alquileres temporales y de habitaciones a precios de lujo, y los fondos de inversión operan con total impunidad: compran fincas enteras, no renuevan contratos y expulsan inquilinos por multiplicar beneficios. Las sanciones son inexistentes, no hay un cuerpo de inspectores que defienda efectivamente a las inquilinas y la moratoria de desahucios —ya insuficiente— deja fuera a miles de familias vulnerables.

La posible caída de la moratoria, después de seis años de vigencia, puede abrir la puerta a un alud de desahucios. A esto se suma la finalización de los contratos de medio millón de hogares inquilinos: contratos que no se renuevan, subidas inasumibles y expulsiones silenciosas. En 2026 puede marcar un punto de inflexión dramático.

Mientras se repite que “la economía va bien”, cada vez más familias destinan la mitad del sueldo al alquiler. Si no se toman medidas urgentes, cualquier mejora salarial o revalorización de pensiones quedará neutralizada por el aumento de los alquileres. ¿De qué sirve subir pensiones o salarios si un rentista se queda la mitad el día 1 de cada mes?

La crisis de vivienda atraviesa toda la vida social: si los desahucios se disparan, aumentan las desigualdades educativas; si los alquileres suben, desciende la emancipación juvenil y la natalidad; si proliferan colivings y alquileres de temporada, se expulsa al vecindario y se degradan barrios enteros. No es un problema sectorial: es el centro de conflicto social.

Ante sus excusas, soluciones reales

Los partidos tienen la oportunidad de tomar medidas importantes en las próximas semanas. Lo que no tienen son excusas.

  • Poner fin a todos los desahucios de familias vulnerables sin alternativa habitacional.
  • Estabilidad habitacional: prórroga obligatoria de todos los contratos de alquiler.
  • Terminar con las trampas de los alquileres temporales y acabar con los colivings.
  • Reforma de la LAU para acabar con las trampas y estafas de arrendadores e inmobiliarias.
  • Fin de las compras especulativas y control real de los grandes tenedores y fondos de inversión

Conflicto de clase o alfombra roja en la extrema derecha

Existe un desencanto político creciente. Los gobiernos y partidos que se reivindican de izquierdas no están asumiendo la responsabilidad de afrontar con contundencia la principal preocupación social ni están abordando el problema como un conflicto de clase. No están cambiando las condiciones materiales de vida de la gente trabajadora, mientras siguen repitiendo que la economía va bien.

Esto es aprovechado por un lado por una derecha neoliberal que promueve confrontaciones artificiales entre pensionistas y inquilinos o entre generaciones. Tengamos claro: No es un conflicto entre jóvenes y personas mayores, sino entre una minoría rentista y la mayoría trabajadora de todas las edades. Los mismos fondos de inversión que especulan con la vivienda impulsan la privatización de las pensiones y controlan un sistema de residencias cada vez más caro y precarizado: hoy el precio medio de una habitación en residencia privada supera los 2.200 euros mensuales y casi el 90% de las plazas están en manos del sector privado. Pensionistas convertidos en inquilinos de residencias de fondos buitres.

Por otra parte, la extrema derecha más radical capitaliza el malestar social. Cuando no se garantiza el derecho a la vivienda, cuando se permite que los rentistas sigan acumulando beneficios y cuando se frustran las expectativas de la mayoría social, se está alimentando el terreno para que aparezcan discursos racistas, xenófobos y autoritarios. Buscan un chivo expiatorio y confrontan las capas más empobrecidas de la sociedad entre ellas, mientras protegen a los verdaderos responsables: los grandes propietarios y los fondos de inversión.

El 28F, suficientes excusas

La movilización del 28F es un grito claro a los gobiernos: su cobardía frente al rendismo y la patronal inmobiliaria tiene consecuencias sociales y democráticas. Con sus excusas condenan a la mayoría social a vivir cada vez peor y ponen una alfombra roja en la extrema derecha.

El 28 de febrero llenaremos la plaza Sant Jaume para dejarlo claro: suficientes excusas. Los pisos están para vivir, no para especular.



Source link