
Los datos que desmontan el machismo
Once mujeres fueron asesinadas en Cataluña en 2025. Una cada 33 días. Y sin embargo, hay quien afirma que el feminismo ha ido demasiado lejos. Mentira. Lo muestran los feminicidios, pero lo corroboran también los datos recogidos en el Dossier de Mujeres de Cataluña que anualmente publica el Instituto Catalán de las Mujeres de la mano del Observatorio por la Igualdad de Género.
En términos laborales, la brecha salarial en nuestro país es todavía del 16,2%, es decir, las mujeres cobramos un 16% menos que los hombres por trabajos de igual valor, lo que tiene un impacto en nuestro poder adquisitivo y, por tanto, en las condiciones de vida tanto en la edad productiva y reproductiva, como durante la jubilación. De hecho, la brecha de las pensiones asciende al 35,5%. La pobreza entre las personas mayores tiene rostro femenino.
Pero estas brechas no son casuales. Responden a un sistema que mediante el contrato social y la división sexual del trabajo establece los roles de hombres y mujeres en la sociedad. Una división sexual que, aunque adaptada a los nuevos tiempos, rememora todavía los estereotipos de género del pasado, cuando las mujeres éramos las responsables del espacio privado y del trabajo doméstico y de cuidados, y los hombres del espacio público y el trabajo remunerado.
En efecto, la situación ha cambiado, las mujeres nos hemos incorporado masivamente al mercado de trabajo, pero se nos ha permitido hacerlo sólo en aquellos ámbitos que tradicionalmente se han considerado femeninos (artes, educación, humanidades, políticas sociales, ciencias de la salud…). Mientras que en los ámbitos considerados masculinos, como las STEAM, las ingenierías o las arquitecturas, todavía ahora, las mujeres sólo somos dos de cada diez titulados.
No es casual que las feministas consideremos que cualquier transformación real debe pasar por la coeducación desde la pequeña infancia. Ésta debe ser la base para la construcción de un contrato social igualitario entre mujeres y hombres.
Y para conseguirlo necesitamos igualdad también en casa. En la actualidad, las mujeres seguimos invirtiendo más tiempo que los hombres en el trabajo doméstico y de cuidados (1 hora y 17 minutos más cada día). Y en el 87% de los casos, son las mujeres también las que cogen las excedencias para cuidar a los niños y eso también tiene impacto en nuestras carreras profesionales y en nuestras pensiones de jubilación.
Así pues, los datos muestran y demuestran las discriminaciones estructurales que sufrimos las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. No son opiniones, son certezas. Y es nuestra obligación promover no sólo la igualdad efectiva de los sexos, sino también la participación activa de las mujeres y liderazgos femeninos en cualquier ámbito, institución o empresa.
Por eso en el Instituto Catalán de las Mujeres estamos promoviendo el buscador de expertas. Para mostrar y demostrar que siempre y en todas partes hay mujeres con agencia para decir, decirse y decirnos. ¡Es urgente y necesario mostrarlo, para acabar con los techos de cristal y también con los suelos pegajosos, para defender los derechos humanos de las mujeres y también la democracia!
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