
Laura Ginès sobre ‘Grafia animada’
Grafía animada para después del diluvio combina música, proyección y poesía. Este juego entre disciplinas fue uno de los factores determinantes a la hora de seleccionar este proyecto en el marco de la Convocatoria PostBrossa 2022-2023. Hablamos con el artista audiovisual Laura Ginès sobre esta propuesta.
¿Cuál es la génesis de la pieza?
Inicié la reinterpretación de El Arca de Noé de Xavier Montsalvatge hace varios años, en un momento en el que aposté por poner en marcha proyectos personales. Tomó forma de breves cortometrajes animados que recreaban cada uno de los siete animales que Montsalvatge retrata en el arca. Produje tres.
Pasaba el tiempo y cada vez que encontraba agujero para un proyecto propio, las ideas contenidas en ese arca me volvían a interesar ya gritar. Porque ya le planteé con dos ingredientes que me fascinan y que han marcado mi trayectoria desde el principio: la música preexistente como motor guiones animados o generador de imágenes, y la ciudad como gran personaje, donde pueden desarrollarse la infinidad de historias o reflexiones que se me ocurran. El paso del tiempo me llevó a poner en duda el formato con el que empecé, el de cortometraje lineal, y fue entonces cuando empecé a pensar en interactividad y en un espectador explorador. Por eso, cuando quiero producir una nueva pieza de la suite, pienso en una instalación interactiva.
Grafía animada combina varias disciplinas. ¿Por qué ese trabajo multidisciplinar? ¿Qué crees que permite explicar la combinación de música y proyección?
En el estudio trabajamos con músicos a menudo, y creo que viniendo de la ilustración enseguida me interesó la imagen en movimiento porque me daba esa dimensión sonora o esa relación con la música.
La imagen y el sonido juntos, deben llevarte a un lugar totalmente diferente al que te llevan por separado. Las artistas audiovisuales trabajamos en esa intersección. Muchos de mis referentes cinematográficos o artísticos también tienen que ver con relaciones particulares entre la imagen y el sonido. Por eso una de las acciones que plantearemos en La Brossa sea con una cineasta, Blanca Rego, que juega a este cruce de herramientas y de metodologías, si bien de una forma muy diferente.
Y lo que verán las visitantes a Grafía animada es fruto de la colaboración entre artistas de la imagen, el código, la construcción en madera y el barro.
¿Qué rol juega el visitante en esta instalación? ¿Por qué buscas su interacción?
Me atraía la idea de un filme que no existe hasta que no haces algo. Y como la música de la que parte el proyecto es para piano, enseguida me pareció que la interfaz debía ser ésta. Al mismo tiempo, teclear tiene que ver también con escribir. Y como una de las cosas que la interacción me hacía contemplar es que el filme fuera cada vez diferente, quiero que la espectadora sienta también que ella escribe el metraje.
Comentas que Grafía es una propuesta de plena vigencia. ¿En qué sentido?
Puso en marcha la producción de esta instalación en 2021. Y me doy cuenta de que la pospandemia, al igual que ha manchado todos los discursos en ámbitos muy diferentes, también reescribe proyectos artísticos que quizás habíamos puesto en marcha antes de todo. Me daba cuenta de que quizás tenía sentido el momento concreto, que releer ahora la historia del diluvio universal nos ayudaba a posicionar la incertidumbre que sentíamos de salir hacia una realidad bastante diferente. No es tanto que el paisaje hubiera cambiado, sino que había cambiado nuestra percepción o mirada. Los cortometrajes que había producido para el arca trabajo años, también me parecía que, de repente, hablaban de aislamiento. Y esto era nuevo, y era cierto.
Hay relatos que el contexto puede llegar a dar la vuelta del todo, y eso siempre me ha hecho gracia.