
Las marionetas también son para adultos: el Rómbic celebra 12 ediciones
El Rómbico, Festival de Teatro de Títeres para Adultos de Barcelonacelebrará su 12ª edición los días 10 y 11 de abril en el Ateneo Popular 9 Barris. La cita apuesta por una programación que transita entre la tradición titiritera y las formas contemporáneas, con propuestas que combinan humor, crítica y poesía visual a través del teatro de objetos, los títeres y la música en directo.
‘Proyecto Frankenstein’ de Luciano Mansur
El festival, coorganizado por la Asociación Titellaire de Roquetes, la Casa-Taller de Marionetas Pepe Otal, La Puntual y el Ateneo Popular 9 Barris, reunirá a cinco compañías -dos internacionales, dos catalanas y una de Zaragoza- en una edición que vuelve a reivindicar los titeres como un lenguaje escénico plenamente vigente para el público adulto.
La programación arrancará el viernes 10 de abril con Proyecto Frankensteinde Luciano Mansuruna adaptación del clásico de Mary W. Shelley que explora la relación entre creador y criatura desde el teatro de títeres contemporáneo. Esa misma noche se estrenará Entresuelo 1ade La Mujer Calbauna pieza que sitúa la acción en una vivienda mínima y aborda cómo la precariedad condiciona las vidas y las relaciones. La jornada se completará con Trigedias de amor y cuernosde Teatro Arboléinterpretada por Iñaki Juárez Montolioque recupera textos de Ramón Valle-Inclán y Federico García Lorca desde la tradición del bululú.
El sábado 11 de abril, el festival continuará con Clásicosde Jordi Bertrany culminará cono La Manékinede la compañía francesa La Pendueinterpretada por Martin Kaspar y Estelle Charlieruna propuesta que combina títeres y música en directo a partir de un relato de los hermanos Grimm. La jornada se cerrará como Martin Kaspar Orkestarun concierto unipersonal con influencias internacionales.
Nacido hace doce años con la voluntad de sacar los títeres del ámbito exclusivamente infantil, el Rómbico se ha consolidado como un espacio de encuentro para la creación contemporánea en este campo. Impulsado desde la periferia barcelonesa, el festival mantiene el vinculo con el tejido cultural del territorio y apuesta por una mirada que conecta patrimonio y experimentación.