Las 5 pastelerías de Barcelona que hacen las mejores monas de Pascua del 2026: dónde encontrarlas


Las 5 pastelerías de Barcelona que hacen las mejores monas de Pascua del 2026: dónde encontrarlas

Barcelona es una ciudad que se mide por sus tradiciones dulces, y pocas cosas despertan tanta pasión (y nostalgia) como el aparador de una pastelería cuando se acerca la Semana Santa. Esa mezcla de aroma a mantequilla, el brillo del chocolate templado y la expectación de los ahijados buscando su figura favorita es, probablemente, el deporte nacional de estos días. Por eso, no es de extrañar que el sector se ponga serio para decidir quién ostenta el trono de la excelencia artesana este año.

Por eso, esta semana se ha librado la cuarta edición del concurso profesional «La Mejor Mona de Pascua»que ha vuelto a reunir a los pesos pesados ​​del gremio de panaderos y pasteleros. Bajo la mirada atenta de un jurado que incluía a números propios como Daniel Jordán (de Panes Creativos) o Jordi Ortíz, se han evaluado piezas que van mucho más allá del simple postre: son auténticas obras de ingeniería comestible que este año, además, tienen un trasfondo solidario a favor de la ONG Pallapupas.

Lo devuelvo al bollo y el secreto de las especias

Aunque los escaparates suelan llenarse de figuras de superhéroes y personajes de moda, la verdadera esencia de esta festividad reside en la masa. La categoría de Mona Tradicional de Brioix es, quizás, la más difícil de juzgar, porque no hay dónde amagarse: o la molla es perfecta o no lo es. Este año, el máximo reconocimiento ha viajado fuera de la capital, concretamente hasta El Vendrell, donde Pasiones Origen se ha alzado con el primer premio gracias a una receta que apuesta por el equilibrio aromático de la vieja escuela, utilizando anís del mono, cilantro, vainilla y anís molido.

No muy lejos de ese podio se han quedado dos instituciones de Ciudad Condal que confirman que el nivel en casa sigue siendo altísimo. LaPalma Pastissers (Sant Cugat) se ha hecho con la platamientras que El Obrador de los 15el único de Barcelona, ​​ha cerrado el palmarés con una propuesta que introducía matices de pistacho, demostrando que la tradición no está reñida con una vuelta de tuerca contemporánea. Estos hornos se han convertido, de la noche a la mañana, en los puntos de peregrinación obligatoria para quienes buscan el sabor auténtico de la Pascua sin artificios.

Esculturas de cacao y el reinado de Sarrià

Si la categoría de bollo apela a la memoria, la Mona de Chocolate apela al espectáculo. Aquí es donde la técnica del templado y el diseño artístico se levantan al límite. En esta edición, el Foix de Sarrià ha reclamado su puesto en la historia pastelera de Barcelona quitándose el primer premio. La histórica casa, que lleva endulzando el barrio desde 1886, ha demostrado que su veteranía es un grado.

La competencia, sin embargo, no se lo ha puesto fácil. El segundo puesto ha recaído en Eukarya Chocolate, el proyecto de Lucas Cruselles, quien ya ostenta el título de World Chocolate Master y que en esta ocasión ha apostado por un diseño vinculado al mundo animal. Por su parte, El Atelier Barcelona ha completado el podio con un imponente tigre de chocolate que reafirma en la escuela de Viladomat como uno de los más potentes centros de vanguardia creativa del sur de Europa.

Una tradición que se abre en la calle

Lo que diferencia a este concurso de una simple entrega de premios es su vocación de compartir el oficio con la ciudadanía. Este año, los barceloneses que se acercaron al evento pudieron ser testigos (y catadores) de una hazaña: un huevo de chocolate gigante de más de 30 kilos, elaborado por los alumnos del maestro Sergi Vela. Una mole de cacao que simboliza el relevo generacional en un oficio que, a pesar de las modas industriales, sigue encontrando en el obrador artesano su mejor refugio.

Además, el valor de estas piezas no termina en el paladar. Todos los monos participantes han sido dados a una rifa solidaria para apoyar la labor de Pallapupas, la organización que lleva más de dos décadas arrancando sonrisas en los hospitales catalanes. Así que, si este año decides comprar tu mono en cualquiera de estos establecimientos premiados, no sólo estarás quitando a casa lo mejor dulce posible, sino que estarás participando de una cultura que entiende la gastronomía como un acto de comunidad y generosidad.



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