Las mascarillas son un dispositivo de seguridad y protección que evita, según el tipo, la transmisión de virus respiratorios que existen en las gotas que emitimos. Esto se logra gracias al sistema de filtrado que llevan las mascarillas, y que hace que las gotas que emitimos al hablar, toser e incluso respirar, viajan por el aire. De esta forma haciendo un uso comunitario podemos reducir su propagación de los diferentes virus respiratorios a la gente de nuestro alrededor, en especial a las personas más vulnerables, como las personas que están en tratamiento inmunosupresores, personas con pluripatologías o personas de edad avanzada.
Recientemente, hemos celebrado las fiestas de Navidad en las que ha habido el reencuentro con nuestros seres queridos en fechas muy esperadas, pero esto también se ha traducido en un aumento de las visitas a urgencias debido a la transmisión de virus debido a los contactos y al posible hecho que todavía se estaba en período de incubación y no se presentaban síntomas.
Mascarilla quirúrgica o FFP1: La persona que lleva esta mascarilla protege a las demás personas, evitando la propagación de las gotas. Estas mascarillas, por el contrario, no protegen a la persona portadora de la mascarilla, pero si las personas de alrededor llevan la mascarilla puesta si aumenta el nivel de protección.
La mascarilla FFP2 tiene un mayor grado de protección, tanto para la persona que la lleva puesta como por su entorno. Esto es gracias al tipo de filtro que lleva, ya que hace que las gotas mayores ya no puedan pasar.
Por ello, en situaciones en las que la incidencia de virus respiratorios aumenta, se aplica la ley de mascarilla obligatoria, sobre todo en centros sanitarios, para reducir el riesgo de propagación de los virus invernales circulantes.
Si presentas sintomatología que corresponde a poder tener un virus respiratorio, por favor, puesta la mascarilla.
