Tras exhibirse durante cuatro meses en la Fundació Miró de Barcelona, esta innovadora exposición llega a The Phillips Collection de Washington para mostrar un período poco conocido pero decisivo del intercambio entre Joan Miró y diversos artistas norteamericanos, y revela cómo los Estados Unidos influyeron en el desarrollo artístico del pintor catalán y en el arte de la posguerra a ambos lados del Atlántico.
Procedente de una España bajo la dictadura franquista, los Estados Unidos representaban para Miró no solo una frontera creativa, sino también un paisaje de esperanza, democracia, innovación y posibilidades. En los años cuarenta, y ya como figura internacional consolidada, el pintor barcelonés encontró allí nuevas ideas, proyectos de gran escala, encargos públicos y una influyente red de artistas, instituciones y coleccionistas norteamericanos.
La exposición es un diálogo intergeneracional entre Joan Miró y artistas como Louise Bourgeois, Helen Frankenthaler, Lee Krasner, Arshile Gorky, Alice Trumbull Mason, Jackson Pollock, Alexander Calder o Mark Rothko, entre otros, donde se puede ver cómo sus prácticas creativas se enriquecieron mutuamente durante el siglo XX. De este modo, reúne aproximadamente 75 obras de Miró —pinturas, esculturas, obras sobre papel, películas y material de archivo— de colecciones americanas y europeas, así como obras de más de 30 artistas estadounidenses, como los mencionados.
Parte de las obras proceden del propio fondo de la Fundació Joan Miró y se destaca el período comprendido entre las dos retrospectivas que el pintor catalán expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (1941 y 1959) y sus siete visitas a los Estados Unidos entre 1947 y 1968.
Organizada conjuntamente por la Fundació Miró y The Phillips Collection, la muestra revisita, además del legado de Miró, la relevancia de muchas mujeres artistas de la época que fueron esenciales en la redefinición del arte contemporáneo y referentes para otros artistas. Comisariada por Marko Daniel, Matthew Gale, Dolors Rodríguez Roig y Elsa Smithgall, cuenta con el apoyo del Instituto Ramon Llull.
