La apuesta por la esencia: actualización del marco competencial por una empleabilidad digna


En Intermedia, después de casi 15 años de trayectoria en el acompañamiento sociolaboralhemos reafirmado una convicción: el trabajo por competencias es el motor de la inclusión real. Sin embargo, por tener efectividad en un mercado que se transforma a una velocidad sin precedentes, hemos tenido que evolucionar.

El lanzamiento del nuevo Modelo de Competencias Intermedia, fruto de un proceso de reflexión y construcción colectiva, no es sólo una actualización técnica; es una declaración de intenciones que busca simplificar procesos para centrarnos en lo que es realmente transformador y actúa como palanca por la inserción.

Este nuevo modelo huye de la complejidad excesiva para ir a la esenciaidentificando aquellos pilares que permiten a una persona acceder a un trabajo, y sobre todo mantenerse y crecer con autonomía. Hemos aprendido que el éxito no se mide por el número de títulos, sino por la capacidad de movilizar al capital competencial. Por eso, ponemos el foco en visibilizar el talento que muchas personas en situación de vulnerabilidad han desarrollado en contextos no formales, convirtiendo experiencias vitales en activos profesionales de valor.

Esta mirada es especialmente relevante en un momento en el que la transformación digitalla irrupción de la inteligencia artificial y los cambios constantes en las profesiones están modificando las reglas del juego. Muchos de los puestos de trabajo del futuro requerirán competencias que hoy todavía estamos aprendiendo a definir, mientras que otros desaparecerán o evolucionarán rápidamente.

Pero ese esfuerzo de adaptación y mejora constante de las personas no puede ser un camino de un solo sentido. Si desde las entidades sociales y desde la ciudadanía trabajamos por alcanzar la excelencia competencial bajo criterios de máxima realidad, es imperativo que el tejido empresarial asuma su papel como agente de cambio. No podemos hablar de modernización del mercado si no abandonamos definitivamente la precariedad laboral. Las empresas tienen la responsabilidad ética y estratégica de crear entornos donde el talento que visibilicemos pueda florecer en condiciones dignas, y esto debe impregnar todas las ocupaciones tanto aquellas vinculadas al talento digital o las “nuevas economías”; si no dondequiera que se despliegan competencias “complejas” en posiciones de atención a personas, al comercio, en servicios de mantenimiento y limpieza, en operaciones logísticas, y tantas otras. Todo el mundo precisa que el trabajo le permita vivir con dignidad y desarrollarse competencialmente.

Sólo así, a través de una alianza real entre personas y organizacionespodremos construir una economía que genere riqueza colectiva y una calidad de vida que llegue a todo el mundo.

En definitiva, la actualización de nuestro modelo es nuestra herramienta para seguir innovando y garantizando que nadie se quede atrás. Pero el horizonte final sigue siendo el mismo: transformar el mercado laboral en un espacio de oportunidades reales y sostenibles, donde la dignidad de la persona y la construcción de una sociedad del bien común sea el valor que dé sentido a toda la actividad económica.

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