
FSC incide en romper el estigma y garantizar la inserción sociolaboral de personas con adicciones en una jornada en Palma de Mallorca
Nuestra compañera Sandra Tatay, directora del Servicio de Inserción Sociolaboral de Fundación Salud y Comunidad (FSC) ha participado en la jornada “Abrir oportunidades: incorporación sociolaboral y adicciones”, celebrada recientemente en Palma de Mallorca, organizada por la UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, que reunió a administraciones públicas, entidades sociales y profesionales. FSC, con más de 15 años de experiencia en programas de orientación, inserción e intermediación laboral, forma parte de la Comisión de Incorporación Sociolaboral de UNAD, que asesora y coordina iniciativas para facilitar el acceso al empleo de colectivos vulnerables, especialmente aquellos afectados por adicciones.
Durante su intervención en esta jornada, celebrada en el marco del Día Internacional del Trabajo, Sandra Tatay, coordinadora de la Comisión de Incorporación Laboral de UNAD, subraya que la inserción laboral va más allá de conseguir un empleo: es un proceso de acompañamiento que involucra a empresas, administración y sociedad, además de que sigue siendo un desafío para la intervención social y las políticas públicas. “En el caso de las adicciones, este acceso al empleo se puede encontrar con muchas barreras y dificultades por los prejuicios y estigma. Esto perpetúa la situación de vulnerabilidad y riesgo de exclusión”.
La directora del Servicio de Inserción Sociolaboral de FSC señaló que la responsabilidad de la incorporación laboral no puede recaer únicamente en la persona ni en la entidad que acompaña. “Entender las adicciones como un fenómeno estructural, exige un abordaje que va más allá y plantearnos un impacto a nivel de tejido empresarial, de la administración y de lo social, en el sentido más amplio”. Además, advirtió que “la inserción laboral debe considerar la diversidad de factores de exclusión que a menudo confluyen. En el caso de adicciones, debemos promover la identificación de empleos que supongan situaciones de riesgo, para anticipar esta situación y abordarla con la persona y acompañarla en el proceso de incorporación”.
Por otra parte, incidió en la necesidad de financiación para desarrollar estas actuaciones de orientación, así como de formación para dotar de mejora competencial e inserción laboral, recalcando “la necesidad de dar visibilidad de esta problemática en todos los niveles: administración (para que sea estando en la agenda política); empresas (para hacer efectiva la incorporación laboral) y social” (para romper y combatir con el).
También habló de la importancia de “aprovechar la potencia del trabajo en red, como espacios de aprendizaje, cocreación… En definitiva, espacios para pensar y responder a preguntas como ¿qué podemos hacer diferente?
Asimismo, se refirió a otras dificultades que impactan en los servicios y programas de acompañamiento: “la duración limitada de programas o la falta de continuidad por falta de financiación, hace que muchas veces los itinerarios no se ajustan a la necesidad de itinerarios largos y sostenidos. Por otra parte, habitualmente son programas que no contemplan el seguimiento posterior a la inserción laboral, lo que, junto al diseño de por sí sola, no garantiza superar la situación de precariedad».
Por último, dijo que lo que se necesita son empresas y una sociedad dispuestas a romper con el estigma y cambiar el relato sobre las adicciones, así como una administración pública que garantice recursos estables, no sólo coyunturales. “La inserción sociolaboral de personas con problemáticas de adicciones, por tanto, no es un reto técnico, sino un reto de mirada, de reparto de responsabilidades y de coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos como sociedad”, afirmó.
La jornada, financiada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, incluyó una mesa redonda con experiencias de inserción sociolaboral y un taller práctico sobre herramientas de empleo.