
Familias de niños con sordera denuncian que los dejan sin bus escolar: “No queremos dinero, queremos el transporte”
Familias de niños con discapacidad auditiva de Montcada i Reixac, Ripollet, Rubí y Sant Cugat denuncian que a partir del 7 de mayo se quedarán sin el bus escolar que lleva a sus hijos a la Escuela Bellaterra de Cerdanyola del Vallès, donde reciben apoyo intensivo en audición y lenguaje (SIAL).
El servicio se presta actualmente con una prórroga obligatoria después de que las últimas tres pujas hayan quedado desiertas. Las familias rechazan la compensación económica por el kilometraje que les plantea la administración y reclaman que se garantice el transporte. “No queremos dinero, queremos el transporte”, afirma la portavoz de las familias, Jèssica Celda.
Los niños de las trece familias afectadas están escolarizados en la Escola Bellaterra, porque sus municipios no disponen de recursos educativos inclusivos con apoyo intensivo en audición y lenguaje (SIAL), necesario para alumnos con discapacidad auditiva. Según explican las familias, es la propia administración quien les ha derivado a ese centro.
Hasta ahora los alumnos llegan con dos rutas de bus escolar que cubren los trayectos desde Montcada i Reixac y Ripollet, por un lado, y desde Rubí y Sant Cugat, por otro. El recorrido dura aproximadamente una hora y el servicio facilita la conciliación de las familias después de que los niños y niñas hayan sido derivados fuera de su municipio.
La gestión del transporte escolar es una competencia delegada en los consejos comarcales. Fuentes del Consejo Comarcal del Vallès Occidental, encargado de licitar el servicio, aseguran que “se han llevado a cabo todos los procedimientos administrativos necesarios para intentar adjudicar el servicio”.
La empresa actual presta su servicio con una prórroga forzosa que finaliza el 7 de mayo. Celda considera que si el consejo comarcal no ha logrado hacer atractivas las últimas convocatorias, ha sido por cuestiones de precio y duración del contrato.
“Nos han dicho que a partir de esta fecha no tendremos transporte escolar y que deberemos encargarnos nosotros de llevar a nuestros hijos a la escuela”, explica Celda. La alternativa que les ha planteado la administración es una compensación económica por el kilometraje hasta final de curso, una opción que las familias rechazan.
Una escuela a la que no llega el transporte público
Según denuncian, la Escola Bellaterra no es accesible en transporte público desde los municipios de origen, lo que obligaría a muchos padres a asumir el trayecto diario en vehículo privado. “No disponer del transporte obligatorio dejaría a nuestros hijos sin acceso real a la escuela”, alerta Celda.
Las familias advierten de que asumir estos desplazamientos tendría un impacto directo en su vida laboral. “Deberíamos reducir jornadas laborales o pedir excedencias”, explica la portavoz, que recuerda que muchas familias con niños con discapacidad ya deben ausentarse a menudo del trabajo por visitas médicas y terapias.
También alertan de que la falta de transporte podría afectar a la educación de los niños. El apoyo intensivo en audición y lenguaje es clave para el desarrollo de la comunicación y la autonomía de los alumnos con sordera, y las familias aseguran que no tienen alternativa porque es la propia administración quien les ha asignado este centro.
El padre de uno de los alumnos afectados, Antonio López, asegura que las familias se sienten “abandonadas” por la administración. “Ellos mismos nos recomendaron que nuestros hijos fueran a estos centros y ahora nos quitan el transporte sin darnos ninguna solución”, lamenta. Las familias insisten en que no reclaman una ayuda económica, sino el mantenimiento del servicio. “No queremos dinero, queremos soluciones y que se garanticen los derechos de nuestros hijos”, concluye Celda.
Fuentes del Departamento de Educación y Formación Profesional explican que de cara al próximo curso, para garantizar el derecho de escolarización de los alumnos, se está estudiando la posibilidad de implantar un nuevo recurso de SIAL en otros centros de la comarca, lo que evitaría que los alumnos deban desplazarse a la Escola Bellaterra.
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