
Exposición “El puente del mar azul. Fenicios y Griegos en el Mediterráneo”
El Mediterráneodefinida poéticamente como el “Puente del Mar Azul”, se convirtió en el camino por donde transitaron los comerciantes y marineros de la vertiente oriental expandiendo la cultura y la civilización hasta los confines occidentales del mundo antiguo.
Nuestra realidad actual sería imposible de entender sin un período fundamental de la historia mediterránea. Entre los siglos IX y III a.la acción de fenicios y griegos sobre los pueblos ribereños provocó el desvanecimiento definitivo de las nieblas de la prehistoria. Las sociedades indígenas se incorporaron al concierto de los pueblos con escritura, conocieron avances tecnológicos determinantes para su economía y alcanzaron así un alto nivel de civilización que, siglos más tarde, les facilitaría la integración en la comunidad global forjada por Roma.
Phoínicas. Los hombres rojos
Los griegos llamaron “phoeniki” o “hombres rojos” a los habitantes de las ciudades-estados del actual territorio de Líbanotales como Tiro o Sidón. Hacían referencia a su industria con la púrpura, que produce un color entre violeta y rojizo. Los fenicios fueron un pueblo que, arrinconado por el suelo, se lanzó a conquistar los territorios ultramarinos.
Su presencia colonizadora supuso una revolución para las comunidades de Occidente de aquellos tiempos, más subdesarrolladas. Los fenicios buscaban minerales valiosos y materiales por las manufacturas de lujo. A cambio dejaron la escritura, el vidrio, nuevas técnicas de explotación agraria, patrones artísticos orientales, sistemas de extraer y transformar los metales y una visión del mundo que arraigó profundamente.
El aliento de Grecia
Para el imaginario griego, el occidente mediterráneo constituía el confín del mundo conocido, el escenario de mitos y leyendas, como el gigante Gerión o el jardín de las Hespérides. Siguiendo la estela de los barcos fenicios y atraídos también por las riquezas legendarias del sur peninsular, los navegantes griegos debieron explorar en breve las rutas hasta el extremo occidente, más allá de los territorios coloniales, ya bien conocidos, de la Magna Grecia y de Sicilia.
Los núcleos coloniales establecidos en la Península Ibérica fueron escasos y sólo en el caso deEmporion y Rhode los conocemos a través de la arqueología; en otros casos únicamente contamos con breves menciones a las fuentes escritas. Todos estos establecimientos tuvieron una función esencialmente comercial y de apoyo a las rutas de navegación y en la intervención de los mercaderes griegos en los principales entornos de intercambio indígena.
Estos intercambios facilitaron la transmisión de influencias –en conocimientos, tecnologías, creencias, mitos, prácticas rituales, símbolos y formas de representación…–, que fueron asimiladas y reinterpretadas por las poblaciones ibéricas con las que se establecieron los contactos y contribuyeron a su propio proceso de transformación cultural.
Puede consultar más información delexposición “El puente del mar azul. Fenicios y Griegos en el Mediterráneo” en la web del Museo de Arqueología de Cataluña.
Última actualización: 12/11/2025