
El Trueta implementa el acompañamiento de un familiar o cuidador hasta el quirófano en cirugías pediátricas
El hospital Trueta de Girona ha implementado un nuevo protocolo que permite el acompañamiento de los pacientes pediátricos hasta el quirófano. Con esta iniciativa, los niños que deben ser intervenidos pueden estar acompañados de uno de los progenitores hasta el momento en que se duermen por efecto de la anestesia.
La medida responde a estudios que indican que hasta el 60% de los niños y niñas experimentan ansiedad preoperatoria, y desea minimizar este impacto emocional ofreciendo un contexto más seguro y tranquilo. Además, el protocolo cuenta con la colaboración de Pallapupas, que refuerzan el acompañamiento en la sala de operaciones con actividades lúdicas y técnicas de distracción para reducir el estrés del niño.
El nuevo protocolo amplía las opciones de acompañamiento al menor que hasta ahora llegaban hasta la puerta de acceso del Área Quirúrgica. En adelante, un progenitor podrá acceder hasta el mismo quirófano en todas las cirugías pediátricas programadas de lunes a viernes para niños de hasta 14 años.
Los miércoles y viernes, el circuito permite incorporar, previo consentimiento de la familia, la participación de Pallapupas, que es la primera ONG de Europa acreditada para acompañar a pacientes hasta el quirófano. La entidad acumula una dilatada trayectoria de colaboración con el personal sanitario para mejorar el estado emocional de pacientes y profesionales a través del humor en el ámbito hospitalario.
Este acompañamiento se realiza bajo estrictos criterios de seguridad y coordinación. Antes de bajar en el área quirúrgica, el paciente y la familia reciben una explicación detallada del procedimiento por parte del equipo asistencial responsable. Cuando el quirófano está preparado, el celador traslada al niño o niña hasta el pasillo quirúrgico, punto a partir del cual ahora uno de los progenitores también puede acceder, ya vestido con ropa quirúrgica. Este progenitor puede permanecer dentro del quirófano con el niño o la niña hasta el momento de la inducción anestésica, siguiendo siempre las indicaciones del equipo y evitando interferir en la actividad asistencial.
Cuando el niño alcanza un nivel óptimo de sedación, el progenitor sale acompañado de personal sanitario para quitarse la ropa quirúrgica y acceder a la sala de espera. Una vez finalizada la intervención, la madre, el padre o el acompañante puede estar presente en la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) para favorecer un despertar más tranquilo de su hijo o hija.
Los días en los que hay presencia de Pallapupas, sus componentes realizan la preparación emocional previa, con actividades de juego y distracción adaptadas a la edad del niño, contribuyendo a reducir el estrés ya facilitarle una entrada más tranquila en el quirófano.
La implementación de este protocolo ha sido posible gracias a la coordinación de los equipos de enfermería de pediatría, cirugía mayor ambulatoria (CMA) y quirófano; cirugía pediátrica; anestesia; profesionales técnicos de cuidados auxiliares de enfermería (TCAI); celadores y payasos hospitalarios de Pallapupas.
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