
El Monasterio de Pedralbes desvela los secretos de las tumbas del siglo XIV
Ciencia
El Jardín
El Real Monasterio de Santa María de Pedralbes ha presentado los primeros resultados del proyecto de investigación, restauración y conservación de las sepulturas del período fundacional, una actuación iniciada a finales de 2024 en el marco de la conmemoración de los 700 años del convento. La investigación inédita ha permitido analizar de forma integral ocho tumbas del siglo XIV y analizar un total de 25 individuos. Un estudio que ha traído algunas sorpresas.
Uno de los principales resultados es la revisión de las atribuciones históricas de varias tumbas. En algunos casos, como el sepulcro atribuido a Artau de Foces, no se ha identificado a ningún individuo masculino sino dos mujeres y tres niños. En la tumba de Francesca Saportella, se han documentado al menos nueve individuos de cronologías diversasevidenciando reaperturas y alteraciones posteriores.
La investigación también ha permitido estudiar por primera vez de forma integral el sepulcro de la reina Elisenda de Moncada. Se han identificado los restos atribuidos a la fundadora, depositados en una caja de madera medieval, y evidencias de un entierro con indumentaria austera, probablemente vinculada al hábito monástico. El análisis indica que se trata de una mujer de unos 70 años, con patologías asociadas al envejecimiento. Entre los hallazgos destacan fragmentos textiles, incluido uno de seda con oropel.

El estudio ha documentado una gran diversidad de prácticas funerarias hasta ahora poco conocidas en el monasterio. Se han identificado entierros en fardos textiles y sacos funerariosasí como depósitos directos dentro de los sepulcros y la presencia de elementos rituales como candelas y cordeles. Estas evidencias apuntan a procesos de reorganización y reinhumación a lo largo del tiempo.
El proyecto, que empezó en el último tercio del 2024, continuará este año y durante el 2027. Los resultados finales deberán permitir resolver cuestiones clave sobre la identidad de los individuos, la reutilización de tumbas, los rituales funerarios y la dinámica interna de un centro de poder femenino en el siglo XIV. De esta forma, se podrán estudiar aspectos de la sociedad medieval catalana como la vida cotidiana, la muerte, el matronaje, y el poder, la influencia y la imagen de la mujer en la edad media.

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Este estudio multidisciplinar ha combinado arqueología, antropología física, restauración, arqueobotánica y paleogenómica para abordar por primera vez de forma global las sepulturas vinculadas a los primeros años de la comunidad. En los análisis, se han identificado patologías osteoarticulares, posibles enfermedades metabólicas y lesiones traumáticas, que aportan información sobre las condiciones de vida y salud dentro de una comunidad femenina de alto estatus.
También se ha podido confirmar la presencia deofrendas florales y plantas aromáticas asociadas a los ritos funerariosasí como indicios de especies con posibles usos medicinales o simbólicos. Y el estudio de ADN debe permitir confirmar identidades, establecer relaciones de parentesco y determinar el origen biológico de los enterrados, pero se encuentra todavía en una fase inicial.
