
el mapa de la Generalitat que te dice cuál es la ruta más fresca entre un punto y otro (y si hay refugios climáticos por el camino)
Cuando el sol aprieta y el asfalto parece a punto de fundirse, cruzar la ciudad a pie se convierte en un auténtico ejercicio de supervivencia. Todos hemos dado alguna vez un rodeo instintivo buscando el cobijo de una hilera de árboles o esa acera que, por pura orientación, ya se ha ganado el favor de la sombra. Ahora, ese instinto de supervivencia urbana se ha transformado en tecnología útil gracias a la nueva aplicación que ha puesto en marcha el Área Metropolitana de Barcelona (AMB).
Bautizada como una suerte de GPS anticalor, esta herramienta no busca el camino más corto entre dos puntos, sino el más fresco y amable para el viandante. Para conseguirlo, el sistema traza itinerarios peatonales que prioritzan los calles menos soleadas, buscando las zonas de sombra, especialmente las que proyectan los árboles y eligiendo tramos con aceras anchas, pocos desniveles y un volumen de tráfico bajo.
La ciencia tras la sombra
La diferencia entre elegir bien o mal el calle por la que andas se puede medir en grados. Una prueba sobre el terreno realizada en Sant Feliu de Llobregat, en un trayecto que une la biblioteca Montserrat Roig con el parque de Europa, demostró cómo el suelo que pisamos castiga o alivia nuestros pasos.
Las datos no dejan lugar a dudas: el pavimento artificial a pleno solo alcanza unos sofocantes 50 ºC, pero si esa misma superficie artificial está a la sombra, la temperatura baja hasta los 36 ºC. El oasis definitivo para los pies del paseante se encuentra en el pavimento natural protegido por la sombra, donde el termómetro apenas marca 29 ºC.
Por el momento, esta herramienta de navegación fresca está disponible únicamente en versió web. Sin embargo, Lacort adelanta que el proyecto dará un salto importante a partir de 2028, cuando se lance una versió específica para teléfonos móviles.
Esta futura actualización no sólo te quitará por las zonas más amables, sino que incorporará una variable fascinante: la reflectancia de los materiales. El sistema será capaz de analizar cómo rebotan los rayos del sol tanto en el suelo que pisamos como en las paredes de los edificios que nos rodean, añadiendo mayor precisión para garantizar rutas mucho más saludables cuando el verano no dé tregua.