El Belén Viviente de Corbera: la experiencia más tradicional, pero con mucho potencial


Hace unos días visité el Belén Viviente de Corbera con mi familia. Fue un regalo del Tió a mi madre. Últimamente, los Tions han dejado de “cagar” turrones y han pasado a regalar experiencias, tickets para espectáculos o, en los mejores de los casos, un iPad (que lo deben cagar con mucha ilusión, porque no tiene una forma agradecida como una botella de cava).

Recuerdo cuando el Tió sólo cagaba golosinas, botellas de cava y alguna libreta para pintar. Ahora los Tions se han sofisticado, y el nuestro, pese a mantenerse relativamente tradicional, este año optó por regalarnos una entrada para ver el famoso Belén Viviente de Corbera de Llobregat.

¿Qué es el Belén Viviente de Corbera?

Se trata del pesebre viviente más antiguo de Cataluña y, sin lugar a dudas, uno de los más concurridos durante las fiestas. Es una tradición navideña que atrae a miles de visitantes año tras año. Pero no nos engañemos: esto también implica retos logísticos y de experiencia que merece la pena analizar.

Casi aparcamos en Manresa.

Cuando llegamos, lo primero que pensé fue: ¿Dónde aparcamos? Respuesta: donde Cristo perdió la alpargata. Aquí ya detecté un problema que seguro que los organizadores tienen en mente, pero que todavía no se ha resuelto por completo. Aparcar lejos con una niña pequeña en cochecito y bajar por una pendiente con avisos de “cuidado, muy inclinado” no es precisamente la experiencia ideal. Pero bueno, superamos la prueba y llegamos a la entrada.

El espacio y la organización

Aquí viene la parte positiva. El espacio del Belén es SE-PIEC-TA-CU-LAR. La iluminación, las construcciones y el paisaje están muy cuidados. Es de esos lugares que te hacen pensar: Wow, vale la pena venir sólo para ver esto.

Sin embargo, el volumen de gente es impresionante. Hablamos de un rebaño de ovejas avanzando lentamente por un camino guiado. Tanta gente dificulta apreciar los detalles de las escenas, y, sinceramente, me sentí como aquel visitante que entra en el museo sólo para decir que ha estado allí, sin profundizar en nada.

¿Solución? Entradas VIP con grupos más reducidos. Incluso estaría dispuesto a pagar más por una experiencia menos masificada y con tiempo para disfrutar de cada escena.

Narración y audio: el gran punto débil

Otro punto crítico es la narración. La voz del narrador contaba la historia de Jesús, pero lo hacía con un tono monótono y poco entusiasmado. Falta dinamismo, alegría y un toque de dramaturgia moderna que enganche al espectador. Además, el sistema de sonido dejaba mucho que desear: altavoces de calidad dudosa con una ecualización excesiva de agudos que dolían en las orejas, sobre todo si pasabas por el lado.

¿Solución? Auriculares inalámbricos. Con el impactante volumen de facturación que genera el evento, sería una inversión viable y revolucionaria: audio neto, ajustable al gusto del usuario e incluso multilingüe.

Hablamos de la facturación de este evento

No recuerdo exactamente cuánto valían las entradas; el Tió fue quien se encargó de pagarlas. Pero, investigando un poco, he visto que son 11€ para los niños y 17€ para los adultos. Si hacemos una media, nos sale a unos 14,5€ por persona. Ahora, si restamos el IVA de un espectáculo cultural (que es del 10%), nos queda un precio aproximado de 13€ por entrada.

Ahora viene el cálculo interesante. Si había, ponemos por caso, 700 personas por pase (lo bastante probable, porque aquello estaba lleno como un huevo), hablamos de una facturación de 9.100 € por pase. Y como ese día que fui yo hacían tres pases, esto hace un total de 27.300€ en un solo día. Impresionante, ¿no?

Y aquí es donde me viene a la mente una reflexión que me tiene distraído: todos los actores y actrices son voluntarios. Sí, leíste bien. Todo el talento que ves sobre el escenario no cobra ni un centavo. Y esto me hace pensar: ¿por qué, cuando se trata de cultura, hay tantas cosas que se hacen de forma voluntaria?

Ojalá un dentista haga su trabajo voluntariamente, ¿verdad? Pero, siendo realistas, nadie se sentaría en una silla con alguien que te dice que lo hace gratis porque “es su pasión.” Sin embargo, con el teatro amateur (y otras artes), esto lo aceptamos con mucha facilidad.

No me interprete mal. Hay teatro amateur de muy alta calidad, que considero que debería dejar de ser amateur para convertirse en profesional. Pero ésta es otra historia…

En todo caso, lo que queda claro es que el Belén Viviente de Corbera tiene una facturación que da envidia a muchos espectáculos profesionales. Eso sí, con el mérito añadido de contar con la pasión y compromiso de mucha gente voluntaria. Pero, ¿y si esa misma pasión se combinara con algo más de profesionalización?

Detalles para mejorar: pastores con chirucas y walkies

Cuando un pastor lleva unas chirucas modernas o habla del Barça con un visitante, se rompe la magia. La clave del éxito de un espectáculo inmersivo es mantener a los personajes al 100%. Es evidente que deben formar parte del equipo de producción, pero los walkie-talkies deberían estar disimulados, y las chirucas, sencillamente, fuera de lugar.

Momentos álgidos: el ángel de la Anunciación y la decoración

Uno de los puntos más espectaculares fue el ángel de la Anunciació. Bien iluminado, bien montado… pero ahí se quedó. Con un espacio tan impresionante, ¿por qué no hacer volar al verdadero ángel? (Ya sabéis a qué me refiero.)

El punto final, con el nacimiento y ver cómo los Reyes Magos de Oriente se acercaban, también fue muy bonito. Pero el ritmo lento y la espera para empezar restaron dinamismo.

Propuestas creativas para explotar más el espacio

El espacio es magnífico y podría utilizarse en cualquier época del año. Por ejemplo, en Semana Santa se podría recrear la Pasión. Además, con una dramaturgia más elaborada, música en directo y elementos tecnológicos como pantallas LED, el Belén podría evolucionar hacia una experiencia cultural más impactante. Alguien con una mentalidad tradicional donde le da miedo enfrentarse a escribir un whats app o un email, posiblemente no leerá este blog, pero si le hacen llegar esta entrada de blog, al leer PANTALLA LED a un pesebre viviente, se habrá reído. Ya puedes reír que sabes perfectamente que la tradición si no se renueva, muere.

Merchandising: una oportunidad desperdiciada

El merchandising es correcto, pero tiene mucho margen de mejora. ¿Por qué no crear productos más originales y atractivos que conecten con los valores del Belén? Una taza con la frase: “Esta taza es del 2025, pero el arte de hacerla es del año 1 antes de Cristo” No sé si se vendería pero a mí me ha hecho gracia y la encuentro original, y eso que sólo he destinado medio segundo a pensar la frase.

Conclusión: un gran espectáculo con mucho potencial

El Belén Viviente de Corbera es una experiencia preciosa y muy bien organizada, pero con algunos puntos a mejorar. Con pequeños ajustes en la narración, el audio y la inmersión de los personajes, este evento podría convertirse en una referencia no sólo en Cataluña, sino en todas partes.

En fin, que felicidades por el proyecto, me gustó mucho en general y creo que se le podría explotar mucho más en el ámbito de espectáculo y de relato. E incluso añadir cosas nuevas cada año, que debe ser un buen reto, pero no sólo técnicamente sino, dramatúrgicamente. Las historias son infinitas y 2025 años son muchos años para explicar cómo acabamos contando 2025 y no 3400.

Para cualquier duda o consulta sobre cómo crear o darle una vuelta a tu espectáculo o al espectáculo de tu tía, podemos ayudarte. No dudes en

Muchas gracias y nos vemos por los

Mateu Peramiquel, compositor y director de WeColorMusic.

Creador de espectáculos musicales. www.wecolormusic.com



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