
Cuando los roles de género perpetúan la desigualdad
Con el apoyo de
Como cada 8M, Cataluña ha vuelto a llenar las calles en una nueva jornada de movilización feminista en todo el país y la lucha contra la ola reaccionaria que se extiende a escala global ha estado en el centro de las reivindicaciones. Unas 22.000 personas llenaron las calles de Barcelona, según la Guardia Urbana, para seguir avanzando hacia una sociedad más igualitaria y revertir situaciones de precariedad e invisibilidad de los colectivos más vulnerabilizados.
Entre los temas que siguen marcando esta desigualdad se encuentra el reparto de los cuidados y las tareas domésticas, todavía fuertemente condicionado por los estereotipos de género. En Barcelona, estos estereotipos son también el foco de diversas políticas municipales que buscan avanzar hacia una sociedad más corresponsable. Desde el Ayuntamiento de Barcelona, como todos los años, se ha organizado una campaña para visibilizar la lucha feminista que lleva a cabo el tejido social de la ciudad. Este año, el lema de la campaña ha querido cortar con los roles fijados de las personas en función del sexo: ‘Rompamos los estereotipos’.
Los estereotipos de género siguen influyendo en la forma en que se organiza la vida cotidiana. Durante décadas, estos roles han atribuido a las mujeres la principal responsabilidad de la crianza, el cuidado de familiares o la gestión del hogar, mientras que los hombres han sido asociados sobre todo a la esfera laboral.
En Barcelona, seis de cada diez personas cuidadoras son mujeres
Además, la medida de gobierno Barcelona hacia el derecho al cuidado (2025-2030) señala que en la ciudad hay 339.000 personas que realizan trabajo de cuidados no remunerado y que casi seis de cada diez personas cuidadoras son mujeres.
Este reparto desigual no sólo afecta al tiempo disponible de mujeres y hombres, sino también a las trayectorias profesionales, las oportunidades laborales o la capacidad de conciliación. Cuando estos estereotipos sitúan a las mujeres en una posición subordinada o limitan sus opciones, dejan de ser simples tópicos culturales y se convierten en un factor que perpetúa la desigualdad.
Tareas domésticas: una hora más de dedicación
Según la última Encuesta del uso del tiempo publicada por el Instituto de Estadística de Cataluña el pasado mes de diciembre, las diferencias entre mujeres y hombres en el reparto de las tareas domésticas y de cuidados siguen siendo evidentes, en línea con estereotipos todavía muy presentes que sitúan a las mujeres como principales responsables del hogar y la crianza.
Las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de las tareas del hogar y de cuidado. El 91,1% de las barcelonesas lo hace y dedica una media de 3 horas y 16 minutos, mientras que en el caso de los hombres, son el 82,8% y destinan 2 horas y 13 minutos de media. Estos datos reflejan una idea todavía muy extendida: que las mujeres son quienes deben limpiar, cocinar o cuidar a los niños y las personas dependientes, mientras que los hombres a menudo son percibidos como quienes simplemente “ayudan” en estas tareas o se encargan de otras actividades puntuales como el bricolaje o el mantenimiento de la casa.
La desigualdad se refleja también en la planificación de las tareas domésticas. En Barcelona, el 58,7% de las mujeres afirma que se encarga de planificar las comidas en los días laborables, y el 58% la limpia a fondo de la casa. En el caso de los varones, estos porcentajes se reducen hasta el 25,2% y el 20,7% respectivamente.
El liderazgo femenino todavía se cuestiona
Por lo que respecta al sector laboral, el 38,5% de los hombres dedica tiempo al trabajo remunerado, frente al 29,8% de las mujeres, y con una jornada media más larga: 7 horas y 34 minutos en el caso de los hombres y 6 horas y 53 minutos en el de las mujeres.
Estas percepciones se trasladan también al mundo laboral, donde todavía persisten numerosos estereotipos de género. Tradicionalmente, se asocia a las mujeres con profesiones vinculadas al cuidado, la educación o los servicios sociales, mientras que los hombres siguen dominando sectores técnicos, científicos o tecnológicos. También persiste la idea de que los hombres ocupan cargos de responsabilidad por mérito propio, mientras que el liderazgo femenino es cuestionado o percibido negativamente. Estereotipos como que las mujeres “son mejores para cuidar” o que los hombres “tienen más carácter que mandar” siguen condicionando las oportunidades laborales y la percepción social de las diferentes profesiones.
El 38,5% de los hombres dedica tiempo al trabajo remunerado, frente al 29,8% de las mujeres
Según datos municipales, en diciembre de 2025 en el cuerpo de bomberos del Ayuntamiento de Barcelona había sólo 35 mujeres, que representan el 4,7% de la plantilla. Por el contrario, el trabajo doméstico en los hogares está ocupado en un 83,3% por mujeres, y en las actividades sanitarias y de servicios sociales las mujeres representan el 74,49% de las personas afiliadas.
Por el contrario, sectores como la construcción siguen fuertemente masculinizados, con sólo un 18,5% de presencia femenina. Unos datos del informe Mujer en el mercado de trabajo 2025 que evidencian que, pese a los avances, los estereotipos de género siguen influyendo en la distribución de las profesiones y en las oportunidades laborales.
En el deporte, la paridad llega, pero las diferencias persisten
Los estereotipos de género también están presentes en el ámbito deportivo. Pese al tópico que dice que las mujeres practican menos deporte, los datos lo contradicen. En los Centros Deportivos Municipales de la ciudad, de hecho, existen ligeramente más mujeres abonadas (50,21%) que hombres (49,79%). También en la Carrera de Bomberos de Barcelona En 2025 se registró prácticamente paridad de participación, con un 41% de mujeres y un 59% de hombres.
Sin embargo, sólo un 3,5% de las mujeres disponen de licencia federativa, frente al 15% de los hombres. También existe una clara segregación en algunos deportes: el 93% de las personas que practican fútbol son hombres, mientras que disciplinas como el yoga están fuertemente feminizadas.
Por último, estas diferencias también se ven entre la población escolar. Según el estudio de hábitos deportivos de Barcelona (2022), el 80,9% de los niños practican deporte organizado, frente al 63,4% de las niñas, un dato que evidencia cómo los estereotipos de género siguen influyendo en la actividad deportiva desde la infancia.
