Cómo escribir canciones cuando manda la dramaturgia: el nuevo musical que mezcla canciones conocidas con temas originales


En el último episodio de CANCIONCAST os explico por qué el nuevo musical que estamos creando combina canciones ya conocidas con composiciones propias, como es mi proceso cuando la dramaturgia lleva el volante y el delicioso reto de escribir un dueto en el que los personajes sienten justo lo contrario. Aquí tienes la versión en artículo -para leer con café y subrayador.

No es (exactamente) un jukebox: primero la historia, después las canciones

Hasta ahora, nuestros espectáculos habían sido 100% originales: texto, música, dirección… todo nacía de cero. En esta ocasión buscamos un formato más festivo e inmediatoy por eso hemos decidido incorporar canciones existentes (de autores catalanes, en catalán y en castellano) al servicio de la historia. La diferencia clave con el jukebox “clásico” es el orden de los factores: no partimos de los hits para encajar una tramasino que escribimos la dramaturgia y, después, seleccionamos las canciones que la sostienen por ritmo y sentido. Donde no llega una versión, componemos un tema propio que encaje como un guante.

Cuatro anclas originales que sostienen la curva dramática

Para coser todo el relato definimos una arquitectura musical muy concreta con temas originales situados en hitos de la historia: inicio (0%)un primer giro (~25%), nuevo impulso (~75%) y final/repríso (100%). Esta distribución, pensada con escuadra y cartabón, nos permite guiar la emoción del público con una voz propia mientras las versiones aportan familiaridad y fiesta.

El opening: un “himno” que funcione dentro y fuera del escenario

El pistoletazo de salida del musical lo queríamos cantable, memorable y exportable en playlist. Por eso elopening está diseñado como tema de referencia del proyecto (mismo título que el espectáculo), con una vuelta fácil de recordar y repetición deliberada —sí, más de lo que suelo — para que salga del teatro en la garganta del público. La ambición es clara: que esta canción viva tanto en el patio de butacas como en la radio del coche.

Objetivo innegociable: que la gente salga cantando. Si ríen, se emocionan y tararean, hemos hecho bingo.

El dúo de los opuestos: dos mundos, un mismo estribillo

Los protagonistasGerard y Marina— llegan a la misma escena con miradas opuestas: a él le flipa el patio; a ella la angustia. En las estrofas, cada uno canta “su mundo” sin cruzarse; en la vuelta cantan lo mismo. ¿El truco? Usar frases universales que tengan sentido para ambos estados emocionales (p. ej., “quiero gritar fuerte, que me escuche a todo el mundo… soy feliz con poco… así quiero que pase la hora del patio”), de modo que el texto une lo que el sentimiento separa. Dramaturgia 1 – caos 0.

Componer cuando manda la dramaturgia (y no el teclado)

Mi proceso comienza antes de la primera nota: tema de la escena, quien habla, desde dónde y qué pasa. No necesito el libreto completo; con un storyline claro, ya puedo ubicar estratégicamente la canción que realzará el momento emocional. Luego afino estilo, melodía, armonía y ritmosiempre con la pregunta en la cabeza: “Qué necesita el personaje aquí?”

La cocina fina: tesitura, timbre y casting (o por qué esta nota brilla)

Escribir un dúo “opuesto” tiene trampas. El entusiasmo pide altura y brillopero la voz masculina parte de un registro más grave; la contención de ella invita a colores más tenuesaunque por naturaleza la voz femenina brilla arriba. Resultado: uno tetris de tesituras para que él luzca sin que ella suene demasiado aguda y laequilibrio emocional se mantenga. Aquí el casting es determinante: un barítono/tenor con un si que “abre” puede resolver medio rompecabezas. El resto es trabajo de interpretación: dónde pedir pulmón, dónde guardar aire, dónde sumar corazón.

¿Se puede “fabricar” un hit?

Respuesta corta: sí… y no. Puedes diseñar cantabilidad, registro popular, estructura, hooks y producción con la intención de que se quede en la cabeza. Pero al final el veredicto lo da público. Por eso prefiero hablar de canciones cantables y bonitas antes que “fáciles”: accesible no es sinónimo de simple; significa pensadas para ser cantadas por la gente que nos escucha. Ésta es la métrica que me importa.

Lo que nos llevamos

  • Historia al mando: primero dramaturgia, después repertorio.

  • Originales estratégicos que marcan la curva emocional en momentos clave.

  • Opening-himno para que el musical exista también fuera del teatro.

  • Dueto de contrarios: dos miradas, un solo estribillo.

  • Técnica al servicio del cuento: tesitura, timbre y casting para sostener la emoción.

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Nos vemos por los escenarios

Mateu Peramiquel – Compositor y creador de Teatro Musical

WeColorMusic.com



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