Así diseñamos un taller de improvisación para transformar un equipo comercial de PUNT ROMA


Hoy quiero contarte otra historia real.

De esas que comienzan como una simple formación interna… y acaban convirtiéndose en una experiencia que transforma la forma en que un equipo se relaciona con su trabajo.

En esta ocasión, el encargo venía de PUNTO ROMAuna de las marcas de moda más reconocidas del país, con un equipo comercial que trabaja todos los días en contacto directo con las clientas en la tienda.

Su objetivo no era enseñar técnicas de venta convencionales.

La pregunta era otra.

Y no era menor.

¿Cómo conseguir que un equipo comercial no sólo conozca la colección… sino que la venda con convicción?

El reto: convertir el conocimiento en actitud

En muchos equipos comerciales ocurre algo curioso.

Las personas conocen el producto.
Saben cómo funciona la tienda.
Han recibido formación.

Pero vender bien no depende sólo de eso.

Depende de algo más difícil de enseñar:

La energía con la que te relacionas con el cliente.
La seguridad con la que comunicas.
La capacidad de reaccionar cuando la conversación cambia.

En otras palabras:

La capacidad de improvisar.

Y ahí es donde apareció la idea.

La chispa creativa: utilizar el teatro para entrenar la venta

En lugar de plantear una formación clásica, decidimos trabajar desde otro sitio.

El escenario.

Diseñamos un taller llamado:

“Impro Show: el arte de improvisar para liderar”.

Porque, en el fondo, vender tiene mucha escena.

Cada cliente es distinto.
Cada conversación cambia.
Cada situación exige reaccionar.

La improvisación teatral entrena precisamente esto:

presencia
escucha
reacción
creatividad
confianza

Todo lo que necesita un buen vendedor.

El objetivo: activar cinco habilidades clave

El taller estaba construido en torno a cinco grandes pilares que queríamos activar dentro del equipo.

Motivación

Activar la energía, la creatividad y la predisposición positiva frente a los retos del día a día en la tienda.

Autonomía

Fomentar la iniciativa personal y la capacidad de tomar decisiones en situaciones en las que no existe un guión cerrado.

Comunicación

Trabajar la expresión oral, corporal y no verbal, además de algo esencial en la venta: la escucha activa.

Liderazgo

Desarrollar una actitud de liderazgo basada en la confianza, la coordinación con el grupo y la inspiración mutua.

Trabajo en equipo

Integrar dinámicas de cooperación que reforzaran la cohesión del grupo.

Porque un buen equipo comercial no funciona como individuos aislados.

Funciona como un conjunto.

El formato: dos horas de entrenamiento escénico

El taller se desarrolló en una sesión intensiva de dos horas en una sala interna de la empresa.

Pero el formato no era el de una clase tradicional.

Era una experiencia.

Empezamos con un calentamiento corporal y vocalpensado para activar la presencia escénica y liberar la energía del grupo.

A partir de aquí, entramos en la parte central del taller:

juegos teatrales basados ​​en la improvisación.

Dinámicas que obligaban a reaccionar en tiempo real, escuchar al compañero, adaptarse a lo inesperado y construir conjuntamente pequeñas escenas.

Cada ejercicio tenía un objetivo muy claro:

romper bloqueos
activar la creatividad
mejorar la comunicación
reforzar la confianza

Porque cuando alguien aprende riendo, jugando y experimentando, el aprendizaje se queda.

El momento clave: conectar escena y realidad

Parte fundamental del taller fue la reflexión final.

Después de cada dinámica, abríamos un espacio de conversación para responder a una pregunta muy simple:

¿Cómo aplicar esto en la tienda?

De repente aparecían conexiones muy claras.

La escucha en improvisación se parece mucho a escuchar a una clienta.

La capacidad de reaccionar ante lo inesperado es exactamente lo que ocurre cuando una conversación de venta cambia de dirección.

Y la confianza escénica no es tan distinta a la seguridad que transmite una buena asesora de moda.

El resultado: un equipo más conectado

El feedback del equipo fue muy positivo.

Especialmente por dos motivos.

Primero, porque la formación se percibía completamente personalizada para su realidad.

Y segundo, porque combinaba dos mundos que aparentemente no guardan relación:

el teatro y la venta.

Pero que, en realidad, comparten algo esencial.

Ambos están basados ​​en la relación con otras personas.

Cuando un equipo aprende a escuchar mejor, confiar más en el grupo y reaccionar con naturalidad, algo cambia.

La comunicación mejora.

La energía cambia.

Y el trabajo en la tienda también.

Cuando la formación se convierte en experiencia

En WeColorMusic nos gusta trabajar así.

No diseñamos formaciones convencionales.

Diseñamos experiencias que activan las personas.

Porque cuando un equipo vive algo distinto, no sólo aprende.

Lo recuerda.

Y cuando algo se recuerda, es mucho más fácil que pase a formar parte de la forma de trabajar.



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