
Accesos a Barcelona cortados por la vaga de profesoras: qué carreteras están afectadas

Mañana con incidencias en las carreteras de acceso a Barcelona por la vaga del sector de la educación, que ha iniciado su jornada de protestas con cortes en distintos accesos a la ciudad.
Desde primera hora, grupos de docentes convocados por sindicatos como USTEC, CGT y la Intersindical han tomado puntos clave de la red vial. Uno de los puntos más críticos ha sido la A-2 a la altura de Cornellà de Llobregat, que ha permanecido totalmente cortada desde las 6:50 de la mañana.
Hacia las 7.30 horas, un tercer grupo ha cortado la Ronda de Arriba a la altura de Valldaura. A estas horas esta vía ha reabierto en ambas direcciones.
Aunquey la vía se ha reabierto pasadas las ocho, la rezaca del parón ha dejado colas kilométricas que superaban los 12 kilómetros de retenciones, poniendo a prueba la paciencia de los conductores más madrugadores.
A la hora de escribir este artículoyagan cortadas la C-31 en L’Hospitalet de Llobregat y la Gran Via de Barcelona a su paso por Can Batlló.
Las razones del conflicto
El trasfondo de este caos circulatorio no es otro que el descontento generalizado tras las últimas negociaciones con la Generalitat. Es el inicio de lo que se previene como una semana de «brazos caídos» y mucha presencia en la calle.
Si tienes que moverte por Barcelona estos días, conviene que eches un vistazo al calendario de protestas porque la cosa no termina hoy. El departamento de Educación se enfrenta a un calendario de paros que afectará de forma rotativa a diferentes zonas del territorio catalán, pero que tendrá sus momentos álgidos en la capital. Según las datos del Servicio Catalán de Tráfico y los comunicados sindicales, el pulso continuará durante los próximos días con acciones sorpresa.
El plato fuerte llegará este viernes, cuando está convocada una vaga general en toda Cataluña que promete colapsar de nuevo el centro con una manifestación que partirá de la Plaza Tetuán con destino al Parlamento. Este escenario se suma a un clima de malestar que ya se venía gestando desde el inicio del curso y que ahora estalla para presionar al Gobierno. Mientras tanto, a los barceloneses nos toca convivir con una ciudad que cambia el ritmo de las pizarras por el de las pancartas, recordándonos que el sistema educativo es, al fin y al cabo, el engranaje que sostene el futuro de la ciudad.