APSOCECAT realiza un taller de ocio para personas mayores con sordoceguera


En la mayoría de residencias no existen los recursos, los sistemas de comunicación adaptados ni el personal formado necesario para atender a estas personas. Esto dificulta enormemente su participación en las actividades cotidianas, incrementa el riesgo de aislamiento social y puede afectar gravemente a su salud emocional y su calidad de vida.

Garantizar una comunicación accesible, profesionales formados y actividades adaptadas es esencial para que las personas con sordoceguera puedan ejercer plenamente sus derechos y seguir participando activamente en la sociedad.

Cuando se habla de sordoceguera, muchas personas piensan únicamente en casos congénitos o en una pérdida completa de visión y audición. Sin embargo, la realidad es mucho más diversa y, en la mayoría de los casos, se mantienen restos visuales y/o auditivos. Es vital poder evaluar estos restos para que sean funcionales y útiles por la persona.

La sordoceguera se puede clasificar en tres grandes grupos:

Sordoceguera congénita

Está presente desde el nacimiento o aparece antes de la adquisición del lenguaje.

Sordoceguera adquirida

Aparece después del nacimiento, en cualquier etapa de la vida. Incluye personas:

  • con sordera que posteriormente pierden la visión;
  • con ceguera que posteriormente pierden la audición;
  • o personas que van perdiendo simultáneamente ambos sentidos.

Sordoceguera asociada al envejecimiento

El aumento de la esperanza de vida hace que cada vez sean más frecuentes las personas que desarrollen simultáneamente una pérdida auditiva y una pérdida visual durante la vejez.

Según uno estudio impulsado por FESOCEésta es actualmente la realidad mayoritaria de la sordoceguera en España y en Cataluña. Sin embargo, sigue siendo una realidad muy poco conocida ya menudo infradiagnosticada, lo que dificulta el acceso a los recursos específicos que estas personas necesitan.



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