
Hacer es importante. Medir también.
Hacer es importante. Medir también.
En Fundació Ared evaluamos nuestros programas para conocer mejor qué funciona, qué podemos mejorar y qué cambios se producen en la vida de las personas que acompañamos.

¿Cómo sabemos si generamos un impacto real?
Cuando hablamos de medir el impacto de proyectos sociales solemos poner el foco en la actividad: el total de las formaciones impartidas, las personas atendidas, las sesiones de acompañamiento o las oportunidades laborales generadas.
Todo esto es importante. Pero también es necesario saber qué cambios se producen después y cuál es el impacto concreto en las personas.
¿Las participantes se sienten más preparadas para encontrar trabajo? ¿Han ganado autonomía? ¿Ha mejorado el bienestar emocional?
En Fundació Ared trabajamos para que las personas en situación de vulnerabilidad puedan construir un proyecto de vida más autónomo. Y para saber si realmente avanzamos en esa dirección, evaluamos de forma periódica los resultados de nuestros programas y su impacto en el bienestar psicosocial de las participantes.
Más allá de la participación: evaluar para transformar
Es importante conocer cuántas personas han participado en una actividad, pero no suficiente. Realizar formaciones, acompañamientos o acciones de orientación tiene valor en sí mismo, pero el verdadero reto es saber si estas actuaciones generan cambios reales en la vida de las personas.
Los datos de participación no nos explican, por sí solos, si una mujer ha mejorado su autoestima, si afronta con mayor seguridad una entrevista de trabajo o si dispone de más herramientas para gestionar situaciones complejas del día a día.
Por eso incorporamos sistemas de evaluación que nos permiten observar la evolución de las participantes y analizar el impacto de las actuaciones que desarrollamos.
Cómo evaluamos el impacto
En Fundación Ared realizamos evaluaciones antes y después de la intervención para conocer los cambios que experimentan las participantes a lo largo de su itinerario.
Actualmente aplicamos esta metodología en programas como Dona un Pas, dirigido a mujeres que han vivido situaciones de violencia machista, y Fem Camí, orientado a mujeres con fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y otras situaciones de dolor crónico.
La evaluación analiza aspectos como:

Autonomía Personal

Bienestar Emocional

Salud y
Calidad de vida

Grado
de Empleabilidad

Afrontamiento de situaciones de vulnerabilidad
Esto nos permite disponer de información objetiva sobre los resultados obtenidos
y valorar hasta qué punto se están alcanzando los objetivos planteados.
Lo que nos muestran los resultados
Los datos obtenidos en los últimos años reflejan mejoras significativas en las participantes de ambos programas.
Observamos avances en ámbitos como el bienestar emocional, la empleabilidad, la salud y la autonomía personal. Además, la evaluación nos ayuda a comprender mejor qué funciona, para quién funciona y dónde es necesario reforzar nuestras intervenciones.
También hemos comprobado que muchas de las mejoras más relevantes se producen en mujeres que sufren situaciones especialmente complejas. Esta información nos permite ajustar el apoyo a las necesidades reales de cada persona y mejorar continuamente nuestra forma de trabajar.


Medir para seguir mejorando
La evaluación es una herramienta de mejora continua.
Nos ayuda a tomar decisiones fundamentadas, revisar metodologías, adaptar los programas y orientar mejor los recursos disponibles.
También nos permite medir objetivamente aspectos que a menudo son difíciles de observar a primera vista: la recuperación de la confianza, la mejora del bienestar emocional o el fortalecimiento de la autonomía personal.
En Fundació Ared entendemos la medida del impacto como una parte más de nuestro trabajo. No sólo porque nos ayuda a rendir cuentas, sino porque nos permite aprender y mejorar para ofrecer respuestas cada vez más cuidadosas a las necesidades de las personas que acompañamos.
En definitiva, medir no cambia la realidad por sí sola. Pero nos ayuda a saber si lo que hacemos está generando los cambios que buscamos y cómo podemos mejorar para conseguir un mayor impacto en la vida de las mujeres que acompañamos.
Porque hacer es importante. Medir también.